viernes, 22 de julio de 2011

Tantas ironías como en los chistes malos que te digan.

Todos somos egoistas, mentirosos y traidores, solo que algunos lo hacen más a menudo, viven de ello y hasta les gusta. Actuamos por y para nuestro bien, con unos principios, unas razones, una forma de ser única en el mundo..dejando los sentimiento ajenos..pues eso, ajenos.
Desde pequeña te enseñan a vivir, a saber que tú sola has de aprender a ser buena persona y lo intentas creyendo que lo haces bien, pero nunca es así.
Coges unas costumbres y si esas costumbres las irrumpen, te quejas, lloras y luchas porque te sea devuelto lo que te mereces. Pero si es al revés, si lo injusto es hacia otra persona, tú también quieres ayudar, lo necesitas, no hagas lo que no quieres que te hagan, ¿no? Pero intentando ayudar, lo complicas más.

     Siempre quieres que todo vaya bien, pero eso es complicado.
     Siempre tienes problemas, pero aun así, ayudas a los demás.   Pero..
     Siempre haces algo mal que lo estropea.

Y yo lo he intentado, he hecho lo que me han pedido, y he fallado.
He hecho lo que no querían y claramente, he fallado.
He rogado, llorado, reído, gritado, ayudado, olvidado, regalado.. y he vuelto a fallar.
Llegas a un momento en que no te queda nada, y te aferras a estupideces por tener o creer tener una meta en la vida. Absurda meta, por cierto.

Estar esperando a una persona, hora sí y hora también, para simplemente decirle "hola".
Escribirle, hablarle, hacerle reír (o intentarlo), dejarte la piel para después ni siquiera saber si siente lo mismo. Que sólo él, entre setenta personas, hable contigo y te haga sentir especial aunque no lo sepa. Y tú, crees que sientes algo, porque te comes la cabeza, piensas y piensas, sin ninguna señal suya, nada. Te pones celosa, porque te gusta ponerte así, por creer que quizá lo haga aposta o por creer que alguien te importa tanto como para ello.



Hasta llegado el punto en el que paras, recapacitas, te das cuenta y quieras que no, continúas con la misma vida.

lunes, 18 de julio de 2011

Sea


Perdida en un mar de dudas pero tú me acercas hacia la orilla, tú eres la corriente que mueve mi cabeza y mi manera de ver la vida..tu mirada me saca de los problemas, todo lo arreglas. Y sonríe me, sonríeme todo lo que puedas pues me haces sentir única y perfecta.

Y todo lo que me des, todo te lo devolveré. Estaré ahí cuando caigas y te ayudaré en lo que quieras. Haré todo para entrar en tu vida y que tu te qeudes en la mía. Y así saldré de este mar de problemas para entrar en nuestro mar, pequeño pero especial mar.

domingo, 17 de julio de 2011

Yiihaaaaa !

La vida es tonta, absurda y disparatada. Porque hagas lo que hagas, es un desatino.

Es una locura desde que naces hasta que mueres, todo son preguntas y nadie las contesta. Haces algo y siempre es un fallo, tienes tus principios pero son algo extraños. Y sigues caminando, sin saber hacia que lado.

Entonces simplemente, piensas, viviré la vida, viviré una locura.

miércoles, 6 de julio de 2011

¡Estoy aquí!


La paciencia se me agota y ya no sé que hacer. Todo me da vueltas no se para mi vida y mientras va pasando yo la veo pasar, sin vivir la. Mi alrededor está oscuro, frío y silencioso. Sólo escucho mi respiración acelerada sin razón. Me siento en un pozo hondo y sin final. En el que estoy parada, sin saber cómo, pero en el que puedo seguir bajando si no sé como actuar. Y en este momento, no sé cómo actuar, qué hacer, qué decir, a quién..
Y aun sin esperanzas sigo esperando a que alguien, sólo alguien, se dé cuenta de que estoy aquí abajo sola, que no tengo compañía y que nadie se preocupa por hacérmela. Y estoy chillando y nadie me escucha.
¡Estoy aquí!
¡Estoy aquí!

Y creo..que seguiré estando aquí.

martes, 5 de julio de 2011


No sé a quién le escribo esto, pues tú no estás para leerlo. Pero necesito desahogarme, decir lo que siento, decir que te echo de menos, y que lo siento. 
Lo sé, te fuiste cuando era muy pequeña, y no tenía culpa, pero me sentí, me siento y sé que me sentiré así. Pasaba junto a ti día y noche, en el jardín, en los sueños, en verano y en invierno. 

Junto a ti.. Y ahora, simplemente tengo tus fotos y tu recuerdo.

Te habría demostrado que eres mi ejemplo a seguir. Que eres mi ayuda. Pero te fuiste. Te dejé solo. Tú enfermo, y yo, jugando. Tú sufriendo y yo, riendo, sin ti. Sí, estarás pensando que soy tonta al pensar y sentir eso, pero eres mi abuelo, mi Tito y no me lo perdonaré.

No quise creerlo, cuando mamá me lo dijo. no podía ser posible, no iba a verte ni a oír tu voz. No podría contar contigo cuando lo necesitara, pues solo tú me entendías. No podría decir “ hoy viene el Tito” porque no podías aparecer. Y te eché tanto de menos, tanto, que mis piernas temblaban al levantarme por la mañana y recordar que no estabas. Llegaba al colegio y mis lágrimas no paraban de caer. Mi tristeza aumentaba porque tú, no estarías a la salida, porque no me recogerías. Y te seguía echando de menos.


Me quitaron nuestra casa. “El Chalet” , nuestro hogar Tito. La Amy no podía sola. Yo la entendí. Eran muchos recuerdos, tuyos, vuestros. Pero yo, no quise dejarlo Tito. Era nuestro hogar. Nuestro salón, habitación, la piscina, las margaritas. Nuestra planta de margaritas, que siempre me ponía dos. ¿Te acuerdas? Pero también tuve que asumirlo.


Y fui creciendo, y me fui haciendo a la idea. Fui aprendiendo, que la vida, igual que viene, se va. Y los seres queridos con ella. Pero sigo pensando en ti, Tito. Cada día. 

Por el día sé que estás a mi lado. En todas partes. Donde sea. Ahí estás tú. Aunque no te vea, te siento. Aunque no te vea, pienso en lo que tú harías. Aunque no te vea, estás a mi lado. 
Y por la noche, eres mi estrella, abuelo. Mi estrella que me alumbra. En el cinturón de Orión, cada noche. Miro la del centro. La más especial, la más brillante y perfecta, como tú.
Siempre serás mi guía en mi camino. Y quiero que sea como el tuyo. Tener una vida, en la que cuide a mi familia y dé todo por ella. Como tú.

Te leo esto, en voz alta, aquí en casa. En nuestra casa. Porque tus cenizas están en el viento de cada día, cuidando de mí, de tus hijos, de tu mujer y del resto de tus nietos. Pero nuestros recuerdos y momentos, están aquí Tito, en nuestro Chalet.


Te doy la gracias con esta carta , por todo lo que has hecho. Por mí y por tu familia, también mía. Gracias por enseñarme a ser una buena persona, en siete pequeños pero intensos años. Gracias por haberme educado, haberme enseñado a actuar por mi misma. A ser feliz con poco y a aprovecharlo.

Gracias por haber existido y haber puesto tanto empeño en mí. Espero no haberte defraudado Tito, y espero no hacerlo.

Estoy guardando todos mis recuerdos desde que te fuiste. Cuando nos reunamos, cuando llegue mi hora, sea donde sea, te los contaré. Para poder revivirlos y contarte mis sentimientos, y que , aunque ya sean vividos, tengo tu opinión Tito, tengo tu sentimiento en mi vida.

Te echo de menos Tito. Te quiere, tu nieta.
Reyes.