Volvámos al pasado.
Tenemos,cinco, seis años, ¿vale?
Yo estoy en la calle, saltando a la comba. Riendo. Sintiéndome feliz. Cantando y saboreando esa tarde después del colegio.
Mamá, papá.. ¿De cuántos añitos me voy a casar? De uno, de dos, de tres..
Mi madre y las del resto de mis amigas nos miran desde un banco. No sé de que hablarán, pero se ríen mucho y parecen muy contentas. De repente, como de la nada, tengo hambre y sed. Dejo de jugar. Y me acerco a ella.
-Mamá, quiero agua.
Y ella me da agua.
-Y, ¿hay algo de comer?
- Sí. Tómate el bocadillo ya. Que luego no cenas.
Me siento a su lado mientras meriendo y veo jugar a las demás. Cuando termino, vuelvo otra vez. Han cambiado de canción.
Al co-cherito leré. Uno y dos. Me dijo anoche leré. Uno y dos. Que si quería leré...
Y volví a saltar. Toda la tarde. Sin preocupaciones. Sólo cantando y saltando.
Luego jugando al pilla-pilla, al escondite, a lo que sea.
Volvamos al presente. Decir: quiero.
Quiero salir. Quiero viajar. Quiero tenerte. Quiero ser feliz. Quiero no tener problemas. Quiero que todo sea fácil. Quiero arreglar todo con un : quiero..
No ha servido de nada, ¿verdad? ¿Alguien os ha oído, ha venido y os lo ha dado? No.
Pero yo tengo la esperanza de que vendrá. De que alguien, que te quiera, alguien que para esa persona seas especial, lo dé todo por ti, y no se canse jamás. Alguien que será como tu madre de pequeña. Que te cuidará y será tu bastón para apoyarte y poder caminar. Y entonces le digas.. "Quiero.." Y te mirará, te sonreirá y te lo dará.