lunes, 20 de mayo de 2013

Que mas daba el resto.

Todo felicidad alrededor. Ella estaba feliz. Era feliz. Ese momento nadie podía estropearlo. Música. Fiesta. Gente. Oscuridad y alegría. Recuerdos y más alegría. Ellas. Que le miraban, que le sonreían, que le ayudaban a cada paso, a mejorar, a no llorar. Que le acompañaron esa noche y muchas más, porque otra persona ya no lo hacía. Ellas que le cuidaban, le mimaban. Y en esos momentos lo hacían. Pasaba alguien. Miradas cómplices. Sonrisas tontas. Silencios eternos, situaciones incómodas. Ellas seguían la fiesta, pero ella continuaba mirando. Su cara, su mirada, sus gestos, su ropa. Memorizaba cada centrímetro suyo, en busca de un hueco para almacenarlo para siempre. 

La noche continuaba. Ellas hablaban, reían. Y él volvía. Le rozaba. Le miraba. Le sonreía. Y ella le correspondía. Y era feliz, lo era. Él le miraba, le hablaba, le invitaba, le observaba. Ella era feliz. Que más daba el resto. Todo lo acompañaba. Noche perfecta. Momentos perfectos. Música de fondo, risas, alegría. Sus risas, su música, sus alegrías. Que mas daba el resto, eran felices. Ella era feliz. Él parecía serlo. 

Pasado en común. Y un futuro poco a poco llegaba. El futuro que en un principio se decidió. Luego se quiso cambiar, ella lo quiso cambiar, ella lo tenía que cambiar. Pero ha vuelto a ser el futuro esperado, decidido, el futuro adecuado. Que mas daba el resto, el ayer. Eran felices. Ellos, a su manera. 

viernes, 10 de mayo de 2013

It's too late.


La mente humana es distante, oscura, egoísta. 
El corazón es puro, sincero, claro. 
La continua lucha entre cuerpo y alma, entre razón y sentimiento, entre deber o tener, entre querer y poder.
La eterna lucha entre dejar ir, o no dejar escapar; entre querer u odiar. 
Los combates entre perder y dejarse ganar, entre ganar y que te dejen. 
Pero todo sigue juntándose en lo mismo, en saber cómo ser. Qué seguir.
Todo se basa en elegir mente o corazón, en elegir deber o tener, en elegir querer y poder. 

Y cuando lo haces, siempre está la parte mala, la negativa.
Siempre queda una pequeña parte en ti que te dice: "deberías haberlo hecho al revés".

Y ahí es cuando ya es demasiado tarde.


sábado, 4 de mayo de 2013

Nosotros. Sin nadie más.

Y me despierto, desolada, cansada. Otro día ha pasado. Otra historia mal acabada. 
Deseos de tenerte tengo; escucharte quiero. Sentirte a mi lado sin miedo. No con esperanzas o con sueños, solo con lo que sintamos ahora, tú y yo. Mi querer, tu padecer; mi soledad, tu temer; mi necesidad, tu necesidad. Nosotros. Sin nadie más. 
En la noche oscura, entre tus brazos, sintiendo tu respiración. Cada día. Por qué no poder. Por qué negarlo. Por qué evitarlo. Por qué pararlo. Rabia de mí sale, te busca, busca vengarse, desaparecer, busca olvidar, seguir adelante. Y mi cariño le frena, le para, le ata; le calla y le deja sin decisión, tomando él el control acerca de ti, acerca de mí, de nosotros. 
Ni el dolor más inaguantable cambiaría a mi cariño de seguirte allá a donde vayas. Él existe por ti. Tú lo creaste, tú lo mantienes. Mi cariño no busca un ahora, no busca un beso de buenos días, un te quiero al dormir; no busca una cena romántica, no busca un camino de flores, de bombones, de enamoramientos ni de cursiladas innecesarias. 
Mi cariño busca aquello que tú le des. Aquello que tú eres, y a quien quiere. Busca tu ayuda, tu apoyo, tu deseo, tu pasión, tus miradas, tus abrazos, tu voz, y tu sonrisa. Mi cariño no busca comprometerse, no busca encerrarse en una cápsula junto a ti, no busca dejar de lado a la experiencia, a la fiesta, a la alegría, a la gente. Mi cariño busca compartir contigo esas alegrías, compartir contigo mis hazañas, mis manías, mis miedos, mis llantos, mis logros, mis deseos, mis ilusiones y mis pérdidas. Busca en ti la compasión, el apoyo, la amistad. Esa amistad que me das, a pesar de todo. 
Pero en ti, se apodera el miedo y no ese cariño. Se apodera el miedo ante las decisiones. Ante el futuro, ante ti y ante mí. En ti, es el miedo quien ata al cariño, lo hace callar, le manda, le obliga a guardar silencio, a no actuar. En ti, el miedo te supera, y deja el cariño en lo más hondo, tan difícil de sacar, de rescatar, de conseguir. Mi cariño rescató al tuyo por un tiempo de esa oscuridad, de ese silencio, de ese miedo. Por un tiempo, tu cariño se apoderó de tu miedo, y los dos huyeron del pasado y futuro, y solo pensaron en el presente, en el ahora, tú y yo. Pero tu miedo ha vuelto a gobernar sobre ti, hundiendo al cariño, a esos abrazos, esos besos, esa pasión, ese deseo. Ha vuelto a gobernar, dejando a mi cariño por el camino, sin poder decidir, opinar, rescatar. 

Mi querer, tu padecer; mi soledad, tu temer; mi necesidad, tu necesidad. 



Nosotros.
Sin nadie más. 





Entre más palabras, menos significado;
así que no diremos nada en absoluto.
Tu silencio y mis gritos,
problemas que no pudimos solucionar.

Estos kilómetros de recuerdos,
parecen haber perdido su belleza.

Porque ahora que he amado
y ahora que he perdido,
lo que siento adentro es que Shakespeare mintió.
Porque no valía la pena este precio
de todos esos lugares que no puedo visitar.
Sólo son un recordatorio de nuestro tiempo juntos.

Si el tiempo cura, yo no estoy envejeciendo.
He estado aquí tanto tiempo.
No puedo evitar temblar.

¿Y si Romeo no hubiese amado a Julieta tanto?
Entonces él seguiría con vida.
Y si tú no te hubieses rendido,
entonces no estaría atorada en esta tragedia.
Y podría haber sobrevivido.