[...] ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio porque ya lo es, ni filosofa todo aquel que sea sabio. Pero, a su vez, los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio, ni tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar.
viernes, 25 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Stupid..
El mal presupone una determicación moral, intención y cierto pensamiento.
El que es imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o pos sus hábitos de ocio.
Lo que hace falta en este mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.
Devezencuando
Esa rabia, esa mezcla de sentimientos.
De odio, cariño, miedo...
Quiero tener los justos dentro de mí, y aunque lo consigo, una mañana me levanto y se cambian. Te miro y han cambiado. Mi corazón ya no siente igual que los pensamientos de mi cabeza.
Pero entonces, mi cabeza reacciona, sabe que no son buenos esos sentimientos, que están mal, y que acabarán peor.
Borrón y vuelta a los sentimientos en los que solo me gustas. En los que solo es placer. En los que no existe amor, ni celos, ni odio.
En los que solo existen dos personas, que de vez en cuando, se convierten en una.
lunes, 14 de mayo de 2012
Haló?
Un día, pienso que es tener a una persona tan cerca de ti
y a la que quieres tanto, que no necesitas nada más. Y te esfuerzas por
buscarla, cuidarla y quererla, pero esa felicidad algún día, cambia. No es
igual. Es más pequeña, más distante, más olvidadiza, y termina por desaparecer.
Y ya no es tu felicidad; sí, lo fue, pero no ya será tu felicidad lo que te queda de camino por
recorrer. Y ya no es una de esas cosas imprescindibles en tu vida de la que
piensas: “¡Qué felicidad me da!” Ya no es nada.
Otro día te levantas y dices: “No le necesito. Tengo
amigos, familia y toda una vida por delante” Y te centras en ellos. Son
relaciones difíciles, débiles, frágiles, por el paso del tiempo sin cuidarlas.
Por haberlas dejado de lado sin preocuparte de las consecuencias. Por haberlas
despreciado y simplemente, dejado de dar el cariño que se merecían. Y te das
cuenta, que sin ellas no serías nada. Y esas relaciones, son lo más importante
para ti, nada más.
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