martes, 29 de abril de 2014

Merci ♥


Hay mucho que se puede pedir, para luego recibir poco. 
Yo no pedí más que poder continuar, y la respuesta a todo fuiste tú.

Pedir que, en la noche note tu brazo rodeándome, y note tu respiración en mi cuello. 
Que tu mano me acaricie el pelo, y mis sueños sean tus sueños. 
Que veas mis fallos y defectos, que no son pocos. 
Como ponerme nerviosa por tonterías; como ver mi mal genio en seguida. 
Que sepas como odio la gente chula e hipócrita, ignorante y absurda. 
Que veas que mi paciencia no llega a todo ni a todos, aunque mil veces lo intente. 
Que te coja la manta a media noche, y no me despiertes para quitármela. 
Que mis lágrimas que caen rápido, no te asusten, sino te den más cariño que ofrecerme. 

Pedir que, después de cada beso haya un te quiero, un aliento de cariño, de ternura. 
Que después de cada abrazo haya un te extrañaré, un suspiro, un silencio eterno. 
Que cojas mi mano por la calle, me guíes, me lleves, me cuides, me ames. 

Pues sí, quizá pida demasiado para lo poco y mal que he hecho antes. 
Quizá sea una locura pedir tantas tonterías de cariño y aprecio, 
y seguramente yo no pueda encontrar una persona así. 
Pero al fin y al cabo, la vida es injusta, egoísta, absurda; 
la vida no es más que una locura constante,
y por esa locura, te tengo a ti. 
Sí, pedí y pedí, 
y llegaste, 
tú. 


lunes, 7 de abril de 2014

Without words.

Si fuese tan fácil como emborrachar a la muerte, 
dejarla débil y sin poder actuar. 
Poder darnos un margen más de tiempo para pensar las cosas, 
para recapacitar. 
Y cambiar el mundo que nos rodea, las cosas malas que sobran,
las buenas que no llegan. 

Pues durante un silencio corto, 
un gran ruido suena, 
estremece mil corazones, 
pero solo uno llora. 
Llora de dolor quizá, 
y de tristeza por marcharse;
llora por ya descansar,
y por en paz encontrarse. 

El silencio vuelve a escucharse,
y no deja sentir nada más. 
No hay palabras ni sonidos que sirvan,
pues ese dolor, no se puede nombrar.