lunes, 27 de enero de 2014

Simple life.

Mas no habrá chica más guapa, que aquella que vaya arreglada. Que aquella que vaya con sus tacones y faldas, o vestidos y medias. Que aquella que lleve maquillaje, y un peinado perfecto.
Pues no hay chica más guapa ni bella, que aquella que va impecable por la calle y no sonríe a nadie; quien no deja pasar a la gente, o quien no saluda al vecino de hace tantos años. Esa chica que sí, va impoluta a trabajar, a comprar o de paseo, pero no se le ve ningún rasgo de felicidad en su mirada, en sus labios, en su forma de hablar. Y luego cuando llega a casa, está sola con sus plantas a regar, y se hace ella sola la comida, se sienta en el sofá y ve un rato la tele. Cuando se cansa, decide acostarse, e intentar dormirse en una cama tan fría y vacía como es ella misma. Pero al fin y al cabo, es guapa como ella sola.

Y yo, sinceramente, prefiero ir con mi propia ropa, con mis propias pintas, sin arreglar o sin maquillar; sin tacones, faldas o vestidos. Sin mentiras por delante o seriedades.
Prefiero ir fea o desordenada, pero sonriendo a quien pueda; haciendo mil y una tonterías al día, para sentirme feliz al acostarme, hacer reír a quien me sea posible, para saber que he conseguido hacer feliz.

Y quizá llegar a casa y que esté la cama vacía y fría, pero esperar que con el tiempo, alguien sea capaz de compartirla con esa chica desvestida y simplona.


viernes, 10 de enero de 2014

Juntos

A veces piensas que nada cambiará.
Gira y gira este mundo loco.
Usando toda tu fuerza para continuar, despacio, sin prisas.
Superando cada caída, cada herida, cada pena y cada locura.
Teniendo gente que te rodea, y otra que permanece, sin estar.
Incluso gente que no te esperas, que no soñarías jamás. 
Nuevos comienzos, uniendo esa fuerza, esas locuras, esa gente y esos sueños. 

Mañana estaremos tú y yo, sin nadie más.
Observando el mundo que nos rodea;
Riendo del mundo que queda.
Acordándonos de lo que es realmente bueno.
Zampándonos mutuamente. 
Zarpando hacia cualquier dirección. 
Olvidando los problemas exteriores;
Nublando el pasado, 
Incluso el futuro; viviendo el presente.                             Juntos.

No more oportunities.

Son dos palabras que se quedan en la punta de la lengua, como muchas veces pasa, se te quedan esas ganas intensas de decir cualquier cosa, cualquiera; ya sea a una persona o a cientos. Y cuando ya se ha pasado el momento, ese momento preciso y perfecto en el que lo tenías que decir; te das cuenta de que tendrías que haberlo dicho. Contradicciones como siempre, siempre contradicciones, o ridiculeces, o miedos estúpidos o caídas necesarias para no volver a cometerlos.
Son dos palabras que no pudiste decir, y ahora ya no sabes cómo será el otro futuro paralelo a ese momento. Ya sabías el actual, pero no el paralelo.
Y es que, no consiste en decirlo y gritarlo a los cuatro vientos. Bueno sí podemos gritarlo (podemos gritar lo que quieras), pintarlo en un muro o poner un cartelito a cada esquina, pero es innecesario. Pues como digo, no consiste en decirlo, no necesito que me lo digas, bueno sí, pero no constantemente, no cada día, o cada minuto, no en cada ocasión: si no en las mejores ocasiones. 
Sí. En esas ocasiones en las que los ojos no se despistan y solo hay silencio. En esas ocasiones donde el resto del mundo no existe, no importa, no preocupa, no daña, no molesta ni agobia. En esas ocasiones en las que es mejor guardar lo poco bueno que tienes en esta vida, a dejarla huir, y decir esas dos palabras. Pero al final, se quedan esas dos palabras en la punta de la lengua, y pierdes toda ocasión, pierdes esa parte buena de tu vida, dejándola huir, marchar, alejarse.

Y ella triste y cansada, espera a la próxima ocasión de que sus dos palabras, sean correspondidas.