Podrás querer como se quiere a alguien conocido, a quien respetas y a quien ayudas si es necesario, pero a quien no seguirías a ningún lugar ni por quien te debilitarías o por quien cambiarías.
Podrás querer como se quiere a los amigos. Aquellos con los que sales, con los que ríes y quienes te conocen completamente y te comprenden. A quienes sabes que tienes ahí, aunque pase el tiempo, y os distanciéis. A quienes escuchas y de los que aprendes. Con los que te llevas sentimientos de cariño, de compartir, de riesgo y de sencillamente, una gran relación.
Podrás querer como se quieren a los hermanos y padres. A quienes les hablas mal, a quienes insultas o gritas, a quienes desprecias y siempre, son los que menos se lo merecen. Porque ellos aguantan tus berrinches, tus enfados, tus miedos, tus llantos. Y al final sabrás, que siempre estarán ahí.
Y podrás querer de una manera más plena, a aquella persona que tanto te gusta. Que te hace sonreír, que te apoya, que te mima y te anima. Que no te quiere cambiar, que te enseña y te respeta. Que te da todo aquello que nadie más ha hecho hasta ahora y piensas, y sientes, que lo que esa persona te ha dado y dará, nadie podrá.
Podrás querer de muchas formas. Podrás amar, querer, tener cariño, odiar.
Muchos sentimientos por el camino, por cada persona. Muchas situaciones inesperadas, muchos futuros recuerdos que esperan. Podrás tener cada uno de ellos.
Lo que no tendrás, es la forma de querer que he recibido yo.
Distinta, única y siempre mejor.