domingo, 27 de octubre de 2013

Rain, rain.

Llueve, llueve. 

Y posiblemente algunos se alegren de ello, de su felicidad, no les importa mojarse, empaparse. 
Les gustará sentir ese frescor, ese olor tras ella, y esa sensación de puro.

Mientras otros, lo toman como una caída más en su vida. 
Y en vez de mirar cómo caen las gotas, miran el suelo ya mojado. 

Porque podemos elegir si dejarnos ahogar,
o subir nosotros a la superficie. 


lunes, 21 de octubre de 2013

Stirb nicht vor mir

Esa gota insignificante para todos, para la nube era única. 
Pero llegó el momento en el que la gota tuvo que bajar a la tierra, y la nube desprenderse de ella. 
La nube juró no moverse de allí, juró esperarla. 
Hasta que el destino que les hizo separarse, les volviera a unir. 





martes, 15 de octubre de 2013

Mi propia sombra.

Escondida bajo la sombra de una flor. 
Bajo la sombra de una flor marchitada. Que respira lentamente, que se alimenta pausadamente. 
Y ese poco aire que respira lo coge de mí, y esa forma de alimentarse lo consigue por mí. 

Porque se puede estar bajo la sombra de una flor, de manera que tú le alimentas y ella a ti. 
De manera que los dos aguantáis, os apoyáis. De manera que los dos crecéis en igualdad. 
Y al final ni siquiera te acuerdas de que estás bajo la sombra de una flor, si no que ya eres parte de esa sombra. Termino siendo la sombra de esa flor. 

Y en vez de decirme a mí misma: "levántate, sigue sin esa flor; sigue sin ella, sigue solo por ti". 
Sigo quedándome bajo ella, sigo alimentándola lentamente. 
Pues si me fuese moriría, si me fuese se apagaría completamente. 
Si me fuese, sería mi propia sombra. 

martes, 8 de octubre de 2013

¿Podrás?

¿Y podrás?
¿Podrás aguantar el saber que otro chico me hará sonreír día a día?
¿O que me pueda coger de la mano por la calle?
¿O que me pueda dar un simple beso sin miedo a miradas ni miedos?

Dime si podrás, si podrás aguantarlo. Si ahora piensas que debes dejarme de lado, dejarme ser libre, dejarme por completo; y que después podrás ver y saber que tú ya no podrás tratarme como nunca me trataste. Que no podrás cogerme por la calle para darme un abrazo, o que podrás hablarme y no solo en susurros. Que no tendrás mi compañía cuando y como quieras, por completo. Que no te podré aconsejar y no solo por la noche a escondidas. Que no podrás ponerte celoso cuando otro chico hable conmigo. Dime si sabiendo que podrías tener todo eso y que ahora mismo sabes que no lo tendrás, dime que podrás aguantarlo, que te dará igual. Si crees que te dará igual, adelante, déjame ya; pero luego no busques más en mí.

martes, 1 de octubre de 2013

A ti.

Siempre le decimos lo que sentimos a mucha gente, a amigos o parejas, a gente que no digo que no quieras, pero que no ha hecho nada por ti en comparación con otras. Por eso aquí, le digo lo que siento a una de las mujeres que me ha enseñado tanto. 

Ella, quien siempre me ha recibido con una sonrisa, con su gran sonrisa, que nadie se la puede quitar. 
Y quien la contagia allá donde vaya.
Ella, quien me demostró que el amor es difícil y en muchas ocasiones lo más complicado de conseguir, 
pero que no es imposible. 
Ella, quien siempre me ha dado su cariño, su apoyo, su ternura.
Abrazándome nada más llegar como si fuese el último y solo es el primero de muchos. 
Y dejándome sin respiración, siendo de las mejores sensaciones del mundo.
Ella, quien siempre tiene algo que contar. 
Quien me ha enseñado que ser uno mismo es lo más importante. 
Aunque llames la atención o aunque no encajes. 
Ser feliz es lo que importa, y siempre con quien más quieres.
Ella, una de las que me crió de pequeña, junto a él. Quienes eran la perfecta pareja para mí. 
Y a quienes siempre echo de menos. 
Quien me cuida de lejos y de quien sé que siempre tendré su apoyo.
Ella.
Ella.
Quien espero que se mantenga así de fuerte siempre. Porque me cuesta admitir que algún día todo termina y sé que necesitaré tu fuerza para continuar.


A ti, Amy. Que me has dado a mí y a todos tus hijos y nietos lo mejor de ti. 
A ti, Amy, te quiero.