Siempre le decimos lo que sentimos a mucha gente, a amigos o parejas, a gente que no digo que no quieras, pero que no ha hecho nada por ti en comparación con otras. Por eso aquí, le digo lo que siento a una de las mujeres que me ha enseñado tanto.
Ella, quien siempre me ha recibido con una sonrisa, con su gran sonrisa, que nadie se la puede quitar.
Y quien la contagia allá donde vaya.
Ella, quien me demostró que el amor es difícil y en muchas ocasiones lo más complicado de conseguir,
pero que no es imposible.
Ella, quien siempre me ha dado su cariño, su apoyo, su ternura.
Abrazándome nada más llegar como si fuese el último y solo es el primero de muchos.
Y dejándome sin respiración, siendo de las mejores sensaciones del mundo.
Ella, quien siempre tiene algo que contar.
Quien me ha enseñado que ser uno mismo es lo más importante.
Aunque llames la atención o aunque no encajes.
Ser feliz es lo que importa, y siempre con quien más quieres.
Ella, una de las que me crió de pequeña, junto a él. Quienes eran la perfecta pareja para mí.
Y a quienes siempre echo de menos.
Quien me cuida de lejos y de quien sé que siempre tendré su apoyo.
Ella.
Ella.
Quien espero que se mantenga así de fuerte siempre. Porque me cuesta admitir que algún día todo termina y sé que necesitaré tu fuerza para continuar.
A ti, Amy. Que me has dado a mí y a todos tus hijos y nietos lo mejor de ti.
A ti, Amy, te quiero.