domingo, 31 de marzo de 2013

Zwei.


Cuando pienso que podemos llegar a ser unidad, todo vuelve a desvanecerse. Volvemos a ser dos. 
Mi cabeza tanto tiempo pensando, analizando, soñando; y mi imaginación lo hacía realidad. Hacía realidad esas imágenes que jamás veré ni viviré. En las que todo está bien, todo es normal. En las que sentimos lo mismo, vemos todo de la misma manera, en las que soy feliz por estar junto a ti. Pero esas imágenes nunca llegan, no llegan. Y mi mente, mi cuerpo, se desesperan. Me rindo, me rindo entera. Me rindo a seguir con algo sin dirección, sin sentido, sin apoyo. 

Y oigo tu nombre aquí y allá, lo veo por un lado y por otro, y todo se complica. Todo empeora, todo cambia. Y nadie puede arreglarlo, nadie puede evitarlo. Y mucho menos, nadie puede aguantarlo. 

Llega un momento en el que todo el peso de tanto tiempo te aplasta, te puede; a mí ya me puede. No consigo entender, avanzar; estoy estancada, sin ánimos, sin ganas. Con todo en dudas, con todo oscuro. Con interrogantes a cada paso que das, a cada paso que doy. Con inseguridades, con miedos y ruegos. Con lágrimas y temores. Con sustos, con sueños. 

Y finalmente tanto en mis pensamientos, en mi mundo como en la realidad, todo termina siendo dos. Todo pasa de una unidad, una persona, un sentimiento, una situación, un momento; a dos caminos, dos direcciones, dos pensamientos, dos sentimientos [...]

martes, 19 de marzo de 2013

Fly away.





"¿Quieres volar?
Simplemente cierra los ojos."

Y cierro los ojos y sólo te veo a ti.
Dura la realidad en la que estoy sola, no sin ti, si no sin nadie; en la que vivo sin sentir, únicamente respirando.

Sí, quiero volar. 
Y quiero que me acompañes.

El idioma de las mariposas.

Jamás entenderé el idioma de las mariposas cuando me hablan desde mi estómago. ¿Cómo entenderlas? Nunca sé que quieren decirme. 

A veces las noto cuando alguien guapo se me acerca y me pregunta mi nombre. Pero sé que lo único que quieren decirme es que no sueñe y que no me fíe de él. Es fácil. Le desconozco, me desconoce, y no hay un por qué para fiarme de él.

Otras veces, me hablan cuando tengo miedo. En situaciones que es mejor no vivir. Esas veces creo que me dicen que me tranquilice, pero solo las noto a punto de salir por mi garganta, sin poder hacer nada. Y me desespera más no saber qué quieren comunicarme. 

Cuando sí las noto mucho es cuando estoy muy muy enfadada. Cuando noto que como no haga algo, exploto. Y esas mariposas en mi estómago creo que me dicen que me desahogue y que lo haga como sea, porque es lo que siento, pero sigo sin oír nada. 

Pero la vez que más me intriga, que seguro que es como a todos vosotros, es cuando le veo a él. O cuando me habla él. No sé cómo llevarlo. Escucho miles de cosas a la vez. ¡Cómo me gusta!¡Qué me bese ya!¡Qué me abrace ya!¡Qué no me suelte!¡Qué guapo es!¡O qué inteligente! 
Pero no solo escucho esas cosas buenas, escucho las contradictorias, las que me lían más, y me hacen sufrir más. ¡No puedes volver a hacerlo!¡No te mereces esto!¡No es bueno para ti!¡No le hables más!¡No lo intentes más! 
Consejos que mis "amigas" del estómago me dan, pero que no me gustan. He ahí la cuestión. 
No las entiendo. Unas quieren que siga. Las otras que paren. Unas que no le hable. Las otras que no me calle. Unas que me enfade. Las otras que le perdone. Unas que le odie. Las otras que le ame.

Y al final termino haciendo todo a la vez, y no haciéndolo. Sin entenderlas y sin querer entenderlas.


If you believe.




El mero hecho de que algo haya ocurrido un cierto número de veces produce en las personas la esperanza de que ocurra de nuevo.




Debemos distinguir el hecho de que las uniformidades pasadas sean causa en nosotros de esperanzas para el futuro, del problema de saber si hay algún fundamento razonable para conferir un valor a estas esperanzas desde el momento en que se suscita el problema de su validez.

Sonreír.


Una sonrisa cuesta poco pero produce mucho. 
No empobrece al que la da, y enriquece mucho al que la recibe.
Dura solo un instante pero perdura en el recuerdo eternamente.
Es la señal eterna, de la amistad profunda.
Nadie hay tan rico, que pueda vivir sin ella, y nadie tan pobre que no la merezca.

Una sonrisa, alivia el cansancio, renueva las fuerzas, y es consuelo en la tristeza, tiene valor desde el comienzo en que se da.

Si crees que a ti, la sonrisa no te aporta nada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa, como quién no sabe sonreír.


domingo, 3 de marzo de 2013

Only ask. Only live.


Muchas veces nos da miedo preguntar por miedo a la respuesta. Por temer que no nos guste, que no sea la esperada, por entristecernos más. Pero las hacemos, o yo por lo menos las hago. La ignorancia me da más impotencia a todo. No conocer las cosas me pone aún más nerviosa. No conocerte a ti, me enfurece más. 

¿Y qué me pasa? Que al final vivo para intentar conocerte, intentar comprenderte. Para saber qué piensas, qué sientes. Eres la persona más difícil de comprender que he conocido. Y eso me atrae más hacia ti. Y me da igual el tiempo que he tardado en darte confianza, en demostrarte lo que me importas. Al final lo haces. Consigues hacerme feliz diciéndome lo justo pero lo que necesito oír. Me dices cosas que me hacen daño, mucho. Cosas que me hacen sentir una presión en el pecho incontrolable y unas ganas de llorar imparables. Pero también, son cosas que me hacen feliz. ¡Es completamente bipolar! Esas cosas me hacen sentir bien, porque sé que todo lo que he hecho ha valido de algo, porque sé que al final, soy más importante de lo que parece. Porque al final, y siempre al final, eso será lo que recordaré; lo que he conseguido en ti. Que sé que no es poco. Que me has demostrado que no es poco. Y no sabes lo que te lo agradezco. No lo sabes. Pocas veces he llorado de felicidad, y gracias a ti ha sido una de ellas. 

Y lo mejor de todo es que estos sentimientos, estas sensaciones, se quedarán siempre conmigo. Que es imposible perderlas, u olvidarlas. Y además, que he aprendido que la persistencia al final te da lo que quieres. No importan los días, las semanas o los meses que cueste, al final siempre te llega. Y cuando lo hace, siempre valdrá más eso que aquello que consigues en seguida. Por ello, cada pequeño paso que doy contigo, vale más que cualquier otro momento, o que cualquier otro logro.  



viernes, 1 de marzo de 2013

Voces, palabras.

Momentos en mi vida en los que creo que nada irá bien. Me siento fatigada, sin poder respirar, ahogada en mis llantos y pensamientos. Encerrada en mi cabeza y en mi cuerpo. Perdida. Mi cabeza está constantemente pensando, analizando, sufriendo, imaginando; y todo cosas que me hacen mal. 

Pero unas imágenes, unas voces, unas palabras, me devuelven a la luz, a la alegría; a la risa. Como un cantar de sirenas, de ángeles, que me dejan volar, sentir, querer, amar. Que me devuelven la felicidad. Que me hacen sentir tranquila, en paz, sin miedos, sin penas, sin llantos. Y me dan esas ganas de vivir, sean cuales sean los inconvenientes o las consecuencias; las peleas o los problemas. Esa melodía me llena. Y cada vez, que la escucho, sé que todo irá bien.