martes, 13 de noviembre de 2012

Nothing.

¡Qué las gotas de lluvia caigan por mi cara!
¡Que oiga a mi alrededor como chocan contra el suelo, sonando una melodía, la cual yo misma pueda inventar!
¡Que los coches salpiquen al pasar por un charco y mojen a los que nos toca andar bajo el agua!
¡Que las nubes grises den un tono oscuro pero tímido al mundo!
¡Que el viento a su vez, cante su propia canción!
¡Que los paraguas coloreen el mundo!
¡Que bajo de los paraguas haya una pareja de lo más feliz!
¡Que nada frene a nadie, por muy difícil que lo vea!

Igual que la Tierra puede superar una tormenta, un terremoto, un huracán.

Que la gente se dé cuenta de que en verdad, nada nos puede derrumbar. 


Sin ti, en mí.

Miles de pensamientos que me vienen cada minuto del día, extremadamente intensos y la mayoría, sobre ti. Sobre lo mucho que me ayudabas fuese cuando fuese y lo que se nota. 
Sobre cómo era que me besaras. 
Sobre como era que me hablaras. 
Sobre cómo era que me sintieras. 
Sobre cómo era que me miraras.
Sobre cómo era que me tocaras. 
Sobre cómo era que me tuvieras, y no me soltaras en toda la noche.
Sobre cómo era tu olor impregnado en mí.
Sobre todo lo que eras.

Y sólo me basta cerrar los ojos para verte enfrente de mí. Para recordar todo lo que me hacías sentir y lo que me produces aún. Para poder echar de menos todo lo que te preocupabas por mí sin yo pedírtelo y lo mucho que me costó apreciarlo. Para poder tener un sentimiento de los más reales que he llegado a tener y de lo más raro y distinto, y único. 

Y luego sólo me queda respirar, suspirar, para aceptar que todo acabó ya. Y aunque, mi interior no es tan fuerte como para no llorar, lo es como para saber que aquello que duele, es lo que más importa en realidad, y tu ausencia, me duele más que nada. Y ese mismo interior tiene la esperanza de que algún día, lejano, cercano, le es igual, volverá a sentir lo mismo que sintió en esos momentos, y espera que sea contigo otra vez. 

Y cuando te veo, simplemente sonrío sola. Aunque quiera o lo intente, pasar de alguien a quien quiero me es imposible, y si fui tan feliz, la sonrisa aparece por si misma, sin yo controlarla, sin yo decirle que se vaya, porque así, tú me ves, y sabes que, aunque me cueste, soy feliz sin ti porque te tengo en mí. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Sleep for ever.


Nunca más, una sonrisa aparecerá en su cara.
Nunca más, se oirá una suya carcajada.
Nunca más, sus ojos encontrarás en el tiempo.
Nunca más, se le verá acercarse lento.
Nunca más, una lágrima derramará por su mejilla.
Nunca más, un lamento saldrá de su boca.
Nunca más, una brisa tocará su pelo.
Nunca más, un rayo de Sol iluminará su rostro.
Nunca más, una gota de lluvia le avisará de tormenta.
Nunca más, las estrellas le iluminarán el camino.
Nunca más, podrá pensar en lo vivido.
Nunca más, podrá pensar en lo que va a vivir.
Nunca más, problemas él tendrá. 
Nunca más, se preocupará.



Todo acabó para él. Todo es silencio en su mundo, y en el nuestro un silencio quedó en ese momento. Una cicatriz quedó marcada. Y una vela quedó encendida para siempre.

Lo imagino aquí, a mi lado, y sólo pienso en todo lo que le diría ahora que ya no puedo. Todo lo que le debería haber dicho, o intentado. Que mi intención nunca fue mala, que lo intenté, aunque quizá ahora me dé cuenta de que podría haber hecho más. Pero rectificaré en el futuro lo que falló contigo, y te prometo a ti, desde aquí, desde ahora, que lo cumpliré. Que escucharé más y hablaré menos. Que ayudaré a quien me lo pida. Que seré fuerte por alguien y estaré con esa persona hasta que él sea fuerte conmigo. Que miraré por los demás y no por mí. Que no juzgaré a nadie por nada de lo que haga. Que callaré y hablaré cuando deba. Desde aquí, te lo prometo. Y aunque sé, que ya no te vale de nada, una huella ha quedado conmigo. Ha quedado una huella que debería haber estado cuando tú estabas aquí, pero no fue así, y ahora, para siempre, quedará tu recuerdo en mí, quedará lo poco que sabía de ti, quedará lo mal que hice las cosas y aun así, lo bien que lo llevaste; quedará la felicidad que tenías a pesar de todo, quedará la lección de que hay cosas en la vida que no son fáciles ni agradables. Esas cosas, las oscuras, tristes, odiosas y dolorosas, son las que enseñan a seguir adelante con los problemas, te enseñan a superar cosas y a ser más fuerte y tú, tras tanto tiempo, has conseguido eso de mí. Has conseguido que aprenda a tomarme todo con calma. Has conseguido que me dé cuenta de lo que realmente importa.. Has conseguido hacerme ver que hay que aprovechar los momentos, las ocasiones, los minutos, días y meses. Has conseguido mucho que poca gente consigue.

Ahora, estás callado.
Ahora, estás tranquilo.
Ahora, estás silencioso.
Ahora, estás pacífico.
Ahora, estás durmiendo, durmiendo para siempre.  

jueves, 27 de septiembre de 2012

And go away.

Quiero ser dura con quien ha sido injusto conmigo, con los que me han hecho daño, con los que me han hecho pensar demasiado y cambiar por ellos. Quiero ser indiferente ante esas personas. Eso quiere decir que no quiero sentirme mal si no hablo con ellos, si no les contesto, si no les veo o si no hago lo que quieren. Quiero liberarme de ellos. Quiero no sentirme débil, pequeña, sola y perdida si no les tengo. Quiero tener mis propios motivos para hacer las cosas y tener iniciativa. Quiero poder decirles: "salid de mi vida, para siempre". 

Pero son sentimientos difíciles de olvidar, de esconder, de apagar, de fingir y de no sentir. Son sensaciones tan malas cuando pasas de una persona a la que quieres. Cuando intentas ser fuerte y cumplir con lo que tu cabeza te dice, pero tu corazón, no te deja avanzar. Tu interior al dolerte, al hundirte, te obliga a volver a hablarles, a verles, a susurrarles y tocarles. Ese maldito interior que te impide ser mala con las personas a las que quieres. Ese maldito interior.

Como me gustaría poder sacarlo de mí, meterlo en una bolsa, y tirarlo por el río. Como me gustaría ver esa debilidad descender por el río mientras yo consigo avanzar hacia lo alto de la montaña. Como me gustaría que esa bolsa llegara al mar, y se perdiera en él, y que llegara a otra persona, a la que le hiciera falta, y la cogiera. Y aprovechara eso que yo no quiero. Ese miedo a perder todo, ese miedo a no gustar a nadie, ese miedo a mirarme en el espejo y decir: "¿qué estoy haciendo?". Ese miedo a decir que no, y me toque volver al principio de la montaña, para empezar una nueva vida sin nada más que este corazón idiota y este interior cargante. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Confidence

Una de las cosas más difíciles de conseguir en este mundo es dar confianza a alguien, y tener confianza con alguien. Cuando conoces a una persona, lo primero que tienes que saber es si te sería fiel en vuestra amistad. Si estará cuando te haga falta sin tú pedírselo, si contará contigo para salir, para reír o para llorar.

Al principio me da miedo que eso pueda ocurrir, pensar que en algún momento dependeré de esa persona para estar bien, me da mucho miedo, pero es lo que tiene que pasar en una relación, y al final, pasa. Y cuando pasa, necesito contárselo todo. Necesito saber que él se preocupa por mi igual que yo por él, que me acogerá cuando lo necesite. Y durante tanto tiempo, me lo va demostrando. Me llama cuando sabe que estoy mal, me obliga a verle para así estar mejor. Me apoya en todo lo que hago, me aconseja y me cuida. Me mima y me da todo lo que necesito y él nunca me pidió nada a cambio. Él nunca me contaba sus problemas, lo que pensaba, lo que sentía. Él sólo era él mismo conmigo, sin más. 

Y en un momento, las cosas se confunden, todo lo que pensaba de él cambian. Me muero de rabia por dentro, de impotencia por no saber qué hacer. Por haber pensado que era todo mentira. Por creer que al final él no era como yo pensaba. Me siento mal. Pero él no se rinde, y quiere volver a demostrarme lo que lleva haciendo tanto tiempo. Quiere hacerme saber que no hice mal confiando en él y que puedo seguir haciéndolo. Y me lo demuestra, contándome sus problemas y por fin diciéndome lo que siente para que sepa que él también confía en mi y que no confía así en nadie más.

La confianza es difícil de conseguir, pero en un momento, puedes perderla por cualquier cosa. Si te cuesta desconfiar de una persona, es que realmente sabes que no puede ser así. Es que realmente le crees, y demuestras que te importa de verdad. Y que por muchos mal entendidos, esas lágrimas siempre terminarán siendo sonrisas. 

lunes, 27 de agosto de 2012

Tintintintintin.

 
Nunca se sabe a dónde te diriges, ni la dirección que has de coger, ni a quien te encontrarás, ni cuánto sufrirás, ni cuánto reirás; nunca se sabe si es correcta la decisión que tomas, si has dado la respuesta acertada o si te la han dado; si la gente que tienes a tu lado estará siempre a tu lado, o si cambiarán cada dos por tres; nunca se sabe si la melodía de tu vida será más rápida o más lenta, si tendrás que chillar para oírte hablar o tendrás que susurrar porque el resto de la gente te escuchará; nunca se sabe si el ritmo es el adecuado, si el tono es único o si ya lo has repetido [...]

martes, 7 de agosto de 2012

Y que te quiero.

Pocas historias terminan como una quiere pero por ello ya no pienso que todo el tiempo que duró ese cuento, esos momentos, no han servido para nada y que he perdido el tiempo, así de claro. No es así. Si paso tiempo con una persona es porque me gusta estar con ella, porque disfruto cada momento y no tiene nada que ver que quizá no llegue a más, lo importante es disfrutarlo, el ya, el ahora.
Cada día, pienso en todo lo que viví con esa persona porque me gusta recordarlo, me gusta revivir cada momento en mi cabeza, me gusta sentir de nuevo lo que sentía junto a él, me gusta verle en mí, me gusta verle estar en mí, y lo pienso y lo pienso.



Y ahora, ahora sé que no puede volver a ocurrir, que no puedo volver a pasar esos momentos junto a ti. Que se han convertido en pasado de verdad, en un pasado que no podemos recuperar. Y me duele, me duele pensar que no te tendré más. Que las noches las pasaré tranquila en mi cama echándote de menos. Que me miraré al espejo y sólo vere tu imagen reflejada mirándome sin miedo. Y lo sé, y sé que me dolerá. Y sé que sufriré. Y sé que pensarás que es culpa tuya, que tu hiciste esto y que lloraré  por tu culpa. Pero no es así.



Yo acepté todo lo que conllevaba y seguí viéndote porque yo quise. Yo te devolví el primer beso que me diste. Yo te contesté a los mensajes. Yo acepté tus gustos, incluso se convirtieron en gustos míos. Yo sola me terminé enamorando de ti, y no hay más. Yo seguí queriendo quedar contigo, seguí queriendo verte, seguí queriendo todo lo que tenía que ver contigo y nada de ello me ha destrozado. Estar contigo me ha enseñado a ser más fuerte, a valerme por mí misma, a saber decir que no, a hacerme valer, a sentirme viva, a ser feliz, a quererme tal y como soy, a que como dices tú, hay muchas formas de querer, a saber sufrir por que yo he querido, a seguir con alguien que sé que está ahí, aunque no le vea, a tener una amistad distinta que por supuesto me ha encantado.



Porque aunque algo termine no significa que ya no me guste lo que ocurrió. Significa que se ha pasado el momento, pero los recuerdos se quedan, los sentimientos se quedan y que te quiero, siempre se quedará.

Siempre.

Tengo esos temores que recorren mi cuerpo y me hacen dudar de los pasos que voy a dar durante el día, por los cuales no sabré si las cosas están bien o no, por los cuales sufriré más. Pero he conseguido una táctica, sí, una táctica. En la que todo eso se esconde en alguna parte, en no sé donde, gracias a una capa. Una capa. No de invisibilidad como la de Harry Potter (aunque tampoco estaría mal). La mía, es una capa que me pongo cuando tengo problemas y que crea un doble espacio, donde escondo todo lo que no necesito pensar, todo lo que me hace daño, todo lo que es "malo" para mí en estos momentos, y deja otro espacio para guardar lo bueno. Con ella siento que estoy a salvo de cualquier situación embarazosa, de secretos, de mentiras, de corazones rotos y de lágrimas; siento que me protege y yo quiero creer que es así, porque ya es lo único que me ayuda a seguir.

Y esa capa eres tú. Eres tú cuando me abrazas, cuando me besas, cuando me miras o me sonríes, cuando me escuchas y me aconsejas, cuando te preocupas y me ordenas las ideas. Y aunque no te tenga cerca, lo seguirás siendo porque sé que de lejos me proteges y me sigues ayudando. Y aunque no te tenga cerca, seguiré pensando en ti como mi protector. Y aunque no te tenga cerca, recordaré que no me diste nunca nada malo, que siempre estuve a salvo contigo y que eso, forma esa capa, y esa capa, formará parte de mi siempre.

lunes, 16 de julio de 2012

So..


El amor es el único puente entre lo visible y lo invisible que todas las personas conocen. No te preocupes en explicar emociones. Vive todo intensamente y guarda lo que sentiste. Si crees que no vas a conseguir aguantar en un mundo donde vivir es más importante que entender, entonces desiste de la magia.

Tú nunca serás mío, por eso, te tendré para siempre.

Y volvería cada noche.

En la oscuridad una chica teme de los monstruos. Teme de los fantasmas, de los bichos, de las brujas, de los gremmlins y de los piratas. Ella se tapa, cierra los ojos y se imagina en un mundo completamente distinto. Donde los unicornios van a salvarla, donde las hadas le conceden deseos, donde hay príncipes que enamoran y que darían todo por poder quererla. Esa niña, inocente, se deja llevar por ese mundo tan maravilloso cada noche.

Por el día tiene una vida normal. Va al colegio, ríe con sus amigas, está con su familia, come, bebe y es feliz. Pero por la noche, se completa toda su alegría cuando con ganas, vuelve a su cama, su madre le da las buenas noches y le desea felices sueños. Ella le agradece sus deseos pero sabe que dormirá bien, porque vuelve al mundo que tanto le gusta.

Se tumba, cierra los ojos y llega a un bosque, lleno de árboles enormes que le dan sombra y cobijo donde se siente protegida. Y de fondo oye el ruido de un riachuelo que está cerca. Anda por la tierra, con un vestido blanco y unos zapatos sin mancharse en absoluto del barro que le rodea. Por el camino, se encuentra a todo tipo de criaturas que le hacen reír, que le ayudan a seguir hasta llegar a su destino, el cual, siempre sabía qué era, pero le sorprendía todas las veces.

Su paseo, le llevaba hasta un chico vestido siempre de oscuro, con una capa que le tapa la cara. Él, le coge siempre de la mano y le lleva hasta un manantial, donde caía el río que había oído antes. Allí, se sientan en la hierba y se abrazan. En ningún momento ella le ve la cara. Pero le siente y está tan segura, tan cómoda y tan feliz, que no le importa. Mientras se abrazan, el comienza a besarle los brazos, las manos. Comienza a acariciarle la cara, las piernas y le cuenta historias que le han ocurrido mientras ella estaba ausente haciendo su vida de día. Ella poco a poco, notaba su respiración igual que la suya. Sentía miedo al mirar la capa y no verle la cara. Le tenía un respeto increíble y una confianza plena. Ella le contaba también sus historias y él disfrutaba escuchándola tumbados, sin miedos, sin prisas, sin temores y sin secretos. Estando sólo ellos. Pasaban así toda la noche, y llegada la mañana, ella despertaba y él no estaba, sólo le quedaba su olor, su fragancia impregnada en su piel; le quedaban sus caricias por el cuerpo, sus besos apasionados, sus dulces palabras, y su voz.

Con esa alegría pasaba el día y esperaba con entusiasmo la noche. Esa vez fue especial, cuando llegó hasta el chico, no llevaba la capa y estaba de espaldas. Ella se emocionó. La idea de poder mirarle le gustaba y le hacía sentir especial y con más ganas de verle y de oírle. Cuando llegó hasta él, le cogió de la mano y esperó a que se girara, se giró y ella quedó petrificada. Tenía la mirada más penetrante y preciosa que había visto, que le dejó sin aliento. Se quedó mirándolos mientras él le hablaba. Entonces, le vio sonreír mientras le miraba, y ella ya no quiso salir de aquel cuento. Pasearon como la noche anterior pero esta vez le llevo a lo alto de la montaña, llegaron en seguida y desde allí se veía la playa en el horizonte, las estrellas sobre ellos y la Luna que parecía que había salido para alumbrarles a ellos y así poder verse. Esa noche fue especial, los besos fueron más allá, las caricias también y se convirtieron en un único ser. Pero volvió a despertar.

Y otra vez igual, pasaban los días y ella sólo quería convertirse en lo de la noche anterior, sólo quería tenerle, tener su olor en la piel le daba más ganas de amarle y el día se hacía eterno. Todo iba genial. No habían preocupaciones no habían problemas, no habían peleas ni llantos.

Un día de un mes que no recuerda, o que no quiere recordar, volvió a aquel mundo. Se encontraba con las criaturas de siempre, le guiaban y le hacían reír y llegó hasta donde él le esperaba siempre, pero esa vez no estaba. El bosque de golpe estuvo vació, era un campo llano, sin árboles, sin animales sin nada que le protegiera. Y empezó a llover y a hacer frío. Se sentía perdida, y lo peor de todo era que no le veía. No estaba. Y se dio cuenta de que ya no era una chica normal, había crecido, habían cambiado muchas cosas y supo, que no volvería a verle, supo que no volvería a tener su piel rozando la suya, que no volvería a oír su respiración, que no tendría sus besos tan dulces ni su olor en su piel. Que no tendrían esos momentos de intimidad en los que se contaban todo, en los que reían por cualquier cosa, en los que jugaban, en los que nada iba mal.

Se despertó y esa fue la primera noche que estuvo sin él. Se sentía vacía. Le faltaba algo muy grande dentro de ella. Le dolía el pecho y no se sentía nada bien. No entendía del todo por qué se había ido. Sí, ella había crecido, pero pensó que él iba a crecer con ella. Que iban a superar nuevos retos juntos y apoyarse el uno al otro. Ella no lo entendía, pero se dijo a si misma, por si él le oía, que estaría siempre esperándole. Que cuando quisiera volver a contarle cosas, ella escucharía. Que sólo tenía que aparecerse en el mismo sitio de siempre. Ella se prometió, que cada noche volvería a aquel lugar aunque estuviera desierto y frío sin él. 

Que ella haría una hoguera, se calentaría sola, hasta que él quisiera volver y le diera el calor que necesitaba.

Sin más que eso.

[..] Me acosté en la cama. Aun sabiendo que no podría dormir, necesitaba tumbarme, mis piernas me temblaban, me fallaban, y creía que de un momento a otro caería. Me tumbé apoyándome en la almohada y abrazando con todas mis fuerzas el cojín. Notaba mi corazón latir con fuerza bajo mi pecho, notaba una presión en el estómago y debilidad en todo el cuerpo. Mi respiración me fallaba, me costaba sentir el aire dentro de mí, y temblando, las lágrimas no dejaron de caer. Primero la impotencia de no poder parar me hizo llorar más y más. Y al final, en silencio, dejé caer sobre mi cara todas las que mi cuerpo necesitara. Me puse de lado mirando a la nada, mirando la oscuridad, mientras notaba una lágrima cayendo desde mi ojo, pasando por la nariz, y bajando por encima de mi otro párpado también mojado hasta caer en la almohada, esa almohada que ya llevaba soportando mis horas de lllantos y sufrimiento, que me acogió cuando nadie podía hacerlo y que me dio el cariño que tanto necesitaba. No me tranquilizaba, no lo conseguía, y el calor inundaba mi habitación, llegaba hasta mi cuerpo, me hacía sofocarme más, me agobiaba más, me derrumbaba más. Y pasaban los minutos, convirtiéndose en una hora, en dos y seguía el silencio a mi alrededor y solo me oía a mi misma, a mi respiración intermitente y a mis latidos cada vez más apagados porque se daban cuenta de que todo había acabado, de que era tarde para volver atrás y de que todo principio tiene final. Pero que habían finales distintos. Estaban los bonitos, los alegres, divertidos, los felices. Luego estaban los tristes, los lamentables, los que nadie quiere ni desea. Y luego está el nuestro, nuestro final, tan único como nuestra historia, nuestros momentos y como nosotros. [...]

domingo, 1 de julio de 2012

Close your eyes.

Algo tan simple como cerrar los ojos y prestar atención a cada sonido de tu alrededor.
Cerrar los ojos y oír a los pájaros cantar mientras vuelan; oír una sirena de una ambulancia a lo lejos; oír la respiración de otra persona cerca de ti. Tan simple como mantener los ojos cerrados porque a veces, no vale con ver y creer lo que estás viendo. No vale observar todo lo que te rodea porque la vista nos engaña continuamente. A veces, solo basta con bajar los párpados y agudizar el oído para escuchar todo aquello que antes desconocías. Para que al ver una flor, no solo la veas a ella, si no que al cerrar los ojos, oigas las abejas que vuelan a su alrededor; para que, al ir a la playa, no veas solo el mar chocando contra las rocas, si no que oigas el viento que viene y va, que oigas ese choque y cada gota cayendo de nuevo; para que, al ver a esa persona, no solo le veas, si no que, cierres los ojos y oigas su voz, sus suspiros en tu cuello, su respiración, sus pasos, su risa, que oigas cómo se acerca a ti y tenerle en ti por completo.

viernes, 22 de junio de 2012

Más fácil cuando éramos pequeños.

Como jugar al escondite sola.
Me encuentro girada contra la pared apoyada en los brazos y comienzo a contar.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez. Y a correr.
Salgo a buscar a esa persona que se está escondiendo de mí, pero sin saber quién es.

Busco a alguien que no conozco.
Busco a alguien que a su vez, está jugando al escondite solo, a la espera de que otra persona le encuentre.

Y ninguno de los dos espera nada más que hacer feliz al que encontremos. Que cuando le veamos, gritemos una palabra que solo él y yo sabemos. Que salga corriendo y vaya yo detrás y que, finalmente, le atrape.

Y cuando esto pasa, nos pararemos el uno frente al otro, observándonos intrigados y con temor.
Ver por primera vez su rostro, aunque me parecera que le conozco de toda la vida.
Coger por primera vez su mano, aunque cuando pasa, me sentiré más segura que con nadie.
Besar por primera vez sus labios, sintiéndo su respiración y notando que estará igual de nervioso y tranquilo que yo.

Y así podré demostrar al mundo que todo no es más que un insignificante juego al que le damos demasiada importancia.
Esa demasiada importancia hace que nos preocupemos más por el insignificante juego, lo que hace, que veamos el juego como algo muy importante y por no querer admitir que es importante, pensar que todo es un juego.

viernes, 25 de mayo de 2012

[...]


[...] ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio porque ya lo es, ni filosofa todo aquel que sea sabio. Pero, a su vez, los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio, ni tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar.

martes, 22 de mayo de 2012

Stupid..

El mal presupone una determicación moral, intención y cierto pensamiento.

 El que es imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o pos sus hábitos de ocio.

Lo que hace falta en este mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.

Devezencuando

Esa rabia, esa mezcla de sentimientos.

De odio, cariño, miedo...

Quiero tener los justos dentro de mí, y aunque lo consigo, una mañana me levanto y se cambian. Te miro y han cambiado. Mi corazón ya no siente igual que los pensamientos de mi cabeza.
Pero entonces, mi cabeza reacciona, sabe que no son buenos esos sentimientos, que están mal, y que acabarán peor.

Borrón y vuelta a los sentimientos en los que solo me gustas. En los que solo es placer. En los que no existe amor, ni celos, ni odio.

En los que solo existen dos personas, que de vez en cuando, se convierten en una.

lunes, 14 de mayo de 2012

Haló?


Un día, pienso que es tener a una persona tan cerca de ti y a la que quieres tanto, que no necesitas nada más. Y te esfuerzas por buscarla, cuidarla y quererla, pero esa felicidad algún día, cambia. No es igual. Es más pequeña, más distante, más olvidadiza, y termina por desaparecer. Y ya no es tu felicidad; sí, lo fue, pero no ya será  tu felicidad lo que te queda de camino por recorrer. Y ya no es una de esas cosas imprescindibles en tu vida de la que piensas: “¡Qué felicidad me da!” Ya no es nada.

Otro día te levantas y dices: “No le necesito. Tengo amigos, familia y toda una vida por delante” Y te centras en ellos. Son relaciones difíciles, débiles, frágiles, por el paso del tiempo sin cuidarlas. Por haberlas dejado de lado sin preocuparte de las consecuencias. Por haberlas despreciado y simplemente, dejado de dar el cariño que se merecían. Y te das cuenta, que sin ellas no serías nada. Y esas relaciones, son lo más importante para ti, nada más.

viernes, 27 de abril de 2012

Un poco de todo..


Siempre nos han preguntado, en algún momento de nuestra vida, ¿qué necesitamos en nuestra vida para ser feliz? Y nosotros, por lo menos yo, nunca hemos sabido que contestar. Cada día te hace feliz una cosa. Somos así de inteligente la raza humana. Un lunes por la mañana, te puede apetecer que venga una persona encantadora a tu puerta, te diga que te quiere y seáis felices para siempre. El martes a la misma hora, sólo te apetece salir de fiesta con tus amigos, sin nadie que te moleste. Somos así. Así de estúpidamente estúpidos. Y yo la que más. Pero, por muchos cambios de pensamiento y de humor que tenga, siempre tengo claras las cosas que quiero en mi vida. Y lo que debería haber en toda vida.

La vida es muy dura y no suele poner las cosas fáciles. Hay problemas día sí día también. Hay miedos por no saber que va a pasar. Siempre está la inquietud ante el nuevo día que se te presenta y nunca puedes tener claro que te sucederá, no podrás ni acercarte a tus suposiciones, pues una palabra de alguien, una frase, un gesto, un Sol que no se ve o una lluvia inesperada que no para, te cambia los planes que tenías. Y para poder superar todo eso, has de tener fuerza. Una fuerza que nadie te debe ni puede quitar. Una energía interna que te ayude a levantarte cuando has caído. Que interiormente “algo” te diga: puedes hacerlo. Sigue adelante. Es difícil, sí. Pero esto no es nada, aún tienes muchos caminos que hacer, muchas aventuras que vivir. No te rindas. No lo hagas. Sentir ese sentimiento dentro de ti es algo que todo el mundo debe tener. Porque sí, la otra gente está para apoyarte, a ese tema ya llegaremos, pero no siempre te dan la respuesta que te gusta, no siempre te dicen la verdad o lo correcto para ti. Porque ellos no saben qué es lo exactamente correcto ni perfecto y a veces, ni si quiera se acerca. Y no en todo momento, en que necesitamos una respuesta, debemos depender de amigos, familiares y la gente que tienes alrededor. A veces, las decisiones has de tomarlas tú solo (o tú sola). Tienes que tener esa capacidad y para ello, es necesaria esta fuerza, estos impulsos dentro de ti. Que te hagan capaz de tener tu propio criterio y saber elegir. En no tener miedo ante los nuevos enigmas de esta extraña vida. En mirar siempre hacia el futuro sin dejar de pensar en tu presente. Y todas esas cosas que hacen difícil la vida, así de simple, se podrá superar con la simple capacidad de a veces, saber estar solo y salir adelante.

Aunque no por decir que hay que saber que estar solo, haya que estarlo. Es sólo una de las cinco cosas imprescindibles que yo creo que hay que tener. Porque la segunda, como no, es el amor. Es el tener a las personas que más quieres a tu lado.
Tener a personas a las que puedes confiarles todo y que aunque sean cosas malas, cosas negativas y “oscuras”, por decirlo de alguna manera, te vayan a apoyar y vayan a estar a tu lado siempre. Tener a personas con las que puedes ser tú misma, sin preocuparte de que pensarán de ti. Tener a personas, que quieren estar contigo. Que se preocupan, que te dan cariño, alegrías, risas, y también llantos. Abrazos y silencios que necesitas. Que te cuidan. Que te valoran. Te hacen saber que eres algo en la vida de alguien.
Pero al decir esto, no te pienses que hablo de “relaciones”, de tener una pareja. Eso es aún más complejo. Ese amor es más distinto y único. Es una necesidad de una persona por otra. Es una mezcla de sentimientos que eso sí que son imprescindibles en la vida. Esas sensaciones tan buenas cuando eres la persona más feliz del mundo. Y esos momentos de depresión y rendición cuando te hieren más que nada sus palabras y notas como tu interior se desvanece y tus piernas se debilitan mientras tu cabeza piensa un por qué, y tu corazón intenta asimilarlo.

Pero en resumen, estas dos relaciones forman un solo punto de mis cinco. El amor. Que te llena y te da una razón para seguir con tu vida. Porque tienes a gente a la que tienes que hacer feliz. Y si no la tienes, la buscas. Porque siempre hay alguien para alguien. El mundo es enorme, enormemente enorme. Y en cada esquina, hay una persona para otra. Tanto para amistad como para pareja. Y tener a esas personas, hacen la vida única, y con sentido. La hacen especial y por esas personas, vivirías eternamente.

La tercera cosa, no por ser la tercera es menos importante, para mí es la risa. El sentido del humor. Las carcajadas. El dolor de barriga por reírte. Todo eso, yo lo necesito. Y por muchas razones que puedo darte, y que voy a darte.

Es la expresión más característica de los seres humanos y de muy pocos animales. Es decir, la risa, nos hace únicos. Y a cada persona, más únicos aún. Para mí, es el gesto más bonito de la persona. Aunque haga un ruido raro. Aunque le salgan patas de gallo. Aunque no sea de mi gusto. Ver sonreír a alguien es algo maravilloso y más, si tú eres capaz de hacerlo. Si al contar algo haces reír a la gente. O con un gesto, haces reír a un niño inocente pero tan gracioso, que verle sonreír te hace sonreír a ti. Y verte sonreír a ti hace sonreír a otra persona, y así sucesivamente. La risa, es el sonido más agradable de un ser humano. Cuando somos pequeños, es lo primero que aprendemos a hacer. Nos sale solo. Y no porque nos enseñen, si no porque está en nuestro interior sonreír, enseñar nuestra felicidad y hacer sonreír y feliz a los demás. A veces, es cierto, que no quieres sonreír, no tienes ganas, no estás de humor. Tal vez porque tienes un mal día. O porque te han pasado muchas cosas, da igual. También puede ser porque las otras dos cosas que te he dicho te han fallado y te quitan parte de tu felicidad y no quieres sonreír. Es comprensible. Hay etapas en la vida de toda persona. Se es feliz o no. Y cuando no eres feliz, y no quieres sonreír, existe un remedio para ello, llorar. Esa es mi cuarta cosa, saber llorar.

Anteriormente he dicho cosas que nos ayudan a ser felices y a afrontar los malos momentos. Porque si no utilizas esas cosas, no conseguirás nada en tu vida. Pero hay veces, que las fuerzas se te acumulan en tu interior. ¿No te ocurre? Tienes una sensación de cansancio, de miedo, de tristeza y de rabia. De dolor, y de amargura. No quieres hacer nada. Te sientes sola, quizá, apartada. Te sientes perdida en un mundo perpendicular a este, en el que sabes que también estás y tampoco estás haciendo las cosas bien. La vida es así. Un viene y va de altibajos. Y no siempre se puede poner una buena cara, y para ello, se llora. Sí, señor o señora, se llora. No es tan malo. No es nada malo. Al contrario, es algo maravilloso. Yo creo que en una relación, sea cual sea, amistad, pareja, familiar… No llegas a tener la confianza completa hasta que no ves llorar a esa persona. Expresa todo su dolor en esas lágrimas. En esos llantos. Su miedo. Sus problemas. Y los comparte contigo. Sí, llorar tiene fama de ser vergonzoso y de débiles, pero todo lo contrario, los débiles no pueden llorar porque no pueden aceptar sus problemas. Los que lloran, es porque saben qué les pasa y quieren arreglarlo, ¿cómo? Pues desahogándose con las lágrimas. Haciendo sacar todo el dolor y quedándose en nada, para poder volver a empezar. A mí, no es que me guste mucho la verdad. Cuando lloro, me siento que he fracasado, que no he sabido aguantar. Pero una persona muy inteligente e importante en mi vida me dijo: a veces llorar es necesario, aunque no nos guste. La vida te da muchos problemas y se acumulan en tu interior. Cuando se te juntan todos tienen que salir de alguna manera. Si no lloras, has de gritar, y en esta sociedad y donde te encuentras, no puedes hacerlo. Tú llora, que siempre habrá alguien para recoger tus lágrimas, eso no lo olvides ni lo dudes nunca. Y desde que me lo dijo, lo intento hacer. Cuando tengo ganas de llorar lloro, con alguien o sola. Y eso, me da fuerzas para después, volver a sonreír.

Y la última cosa, es algo general, pero que es importante. Disfrutar. Simplemente eso. Nadie entiende por qué vivimos el tiempo que vivimos y para qué sirve. Pero el tiempo que pasamos aquí pasa más rápido de lo que pensamos. Y no lo valoramos. No valoramos cada segundo de esta vida. Tenemos miedo de hacer acciones que nos causen problemas, ¿y qué? No tendrás otra oportunidad para hacerla. Porque no hay más vida que esta ni más acciones para poder hacer. Tenemos que disfrutar, ni más ni menos, de lo que nos dé la vida y de lo que no. Si hay buenas noticias, celebrarlas sea como sea. Y si hay malas, encontrarles la parte positiva y celebrarlo también, ¡¿Por qué no?! Ser espontáneos. No pensar tanto las cosas. Ser más alocados. Porque la vida yo creo que trata de eso. De ser responsables para poder tener un futuro, claro que sí. Pero ser responsables a la vez que cometer locuras. Locuras de esas que te acuerdas cuando estás sentada junto a tu marido, ya ancianos, y rodeada de nietos y les cuentas tus aventuras, tus secretos. Para que ellos los hagan también. Para no desaprovechar lo que es poder vivir. Y más si se tiene oportunidad.
Hay muchas personas que dan muchos consejos y algunos son tan malos que ni quieres volver a oírlos, pero otros, te sirven para toda la vida. Y he aquí uno, que es simple y fácil de entender. De cumplir ya no tanto, porque las formas de hacerlo son excesivamente difíciles y algo complejas. Pero para eso está la vida, para entenderlas y demostrar que hemos sabido vivir.


No sufras mucho por algo sea lo que sea. No te derrumbes nunca, pues siempre hay algo nuevo que hacer y conseguir. No desperdicies minutos de tu vida, porque es tan valiosa como la del resto. Y ante todo, disfruta de la vida, que parece larga y aburrida. Pero es lo más corto e intenso que existe y que existirá.

martes, 10 de abril de 2012

Cueste lo que cueste.

Cuando te sucede algo malo, piensas que no puede haber nada peor. Que sabes que lo superarás, pero que te costará. Pero nadie tiene ni idea de lo que se puede llegar a sufrir y se piensan que lo suyo es lo peor. Hablan sobre ti sin saber nada. Y opinan sobre tus acciones sin ellos haber pasado por ellas. Se callan sus insultos y te sonríen al pasar, con la mirada de odio que nunca quieres que te llegue.
Aparentas ser fuerte y hacer que no te importa, que lo has superado o que al menos, sabes dejarlo estar.
Pero el sentimiento de culpa no se va de tu cuerpo, el remordimiento y el dolor diario de por qué te tuvo que pasar a ti, de por qué esas cosas suceden. El frío, el silencio, la oscuridad. El malestar interno cada mañana al despertar no te lo quita nadie. El nudo en la garganta al pensar en ello y saber que nunca se podrá ir. Cuando te das cuenta de que los ojos se te llenan de lágrimas por pensarlo, y lo único que puedes hacer es callártelo y respirar hondo, hacer que nadie se dé cuenta de lo que te sucede, dejando pasar la vida y los problemas, en silencio, porque nadie lo puede entender. Por muchos esfuerzos de ayudarte, de acompañarte, de consolarte, de abrazarte y decirte que todo irá bien, porque por un momento te lo puedes creer y puedes hacer que lo has olvidado, pero al día siguiente vuelve a ti, esa sensación de culpabilidad y que te destroza poco a poco, sin que puedas hacer nada.

Pero la gente no entiende eso. ¿Qué van a entender? Ellos viven encerrados en su burbuja de "vida perfecta" insinuándose al resto, creyéndose los mejores y los demás dejando que se lo crean. Ellos siempre lo hacen todo bien. Ellos nunca fallan. Ellos habrían hecho bien lo que yo "no hice". Lo que yo no hice. Lo que yo no hice bien. Lo que yo no supe valorar en una persona a la que ya no puedo darle quizá las gracias o pedirle disculpas. Yo no aprecié lo que una persona, que por ser un poco más extravagante no tuve en cuenta, me podía dar. Yo no lo hice. No le escuché. No le hablé. Le hice sombra y le hice ser olvidado. O eso se creen "ellos" y eso es lo que me terminan haciendo creer a mí. Y me lo termino creyendo. Termino pensando que nada de lo que hice valió para algo. Porque me costó muchísimo estar a su lado. Lo estuve. Intenté cambiarle. Intenté introducirle, aunque ahora veo, que quizá no lo suficiente. No aprecias a una persona hasta que no la tienes, hasta que no está ahí. No le tienes en cuenta hasta que ves que su sombra, no aparecerá más. Que no escucharás su voz por molesta que te pareciese. Y te sientes mal. Muy mal. Pero eso la gente tampoco lo ve. La carga de llevar esta "situación" te hace más vulnerable y pequeña. Te hace distinta. Te hace pensar distinto. Ya no quieres dejar a nadie de lado, pero tampoco quererle por miedo a lo que después llegue. Ya no quiero nada. Porque lo que yo quiera, es lo que él ya no puede tener. Es lo que él no puede sentir, lo que él no puede ver ni escuchar, de lo que no puede opinar. Y lo peor de todo es que eso no es desde ahora, si no desde hacía tanto tiempo, que él no vivía como vivía yo, y yo eso tampoco lo veía. Él era distinto. Era diferente. Y ahora me doy cuenta de que no vivió lo que he vivido yo, en ningún momento. No tuvo las experiencias que se han de tener. Él sólo respiraba, caminaba, nos seguía, a nosotros, a su "fuente de inspiración", a sus amigos, a lo que él pensaba que eran sus amigos.


No hay forma de expresar lo que recorre mi cuerpo. Aunque ya no sirva de mucho. Porque ya no puedo decirselo. Lo mal que te hace sentir saber que no hiciste lo posible por él, y que no puede continuar sus propios pasos, nunca más. Pero que, se le recuerda como alguien especial, que sin quererlo, ha influido en mi vida para siempre, y que por él, cueste lo que me cueste, seré mejor.
                                                            CUESTE LO QUE CUESTE

A mí me vale..

Sólo me hace falta una historia perpendicular a la mía para poder huir de mi vida.
Cuando la cabeza me da vueltas y no deja de pensar y pensar, de intentar entender cosas de la vida.
Si me siento sola, vacía, perdida, apagada, triste y desconsolada.

¿Qué mayor regalo que una historia que te dá todo lo que tu vida no tiene?
¿Qué mayor alegría el leer, vivir y revivir momentos preciosos aunque no sean tuyos?



Terminas formando parte de la maravilla más grande del mundo. El poder entender sentimientos y pensamientos que otra gente tiene y que necesita darte y hacerte saber.

El amor, la alegría, el miedo, las penas, los secretos, los pequeños momentos, los pequeños detalles, las grandes aventuras y las grandes pero cortas historias.
 Y no es necesario ser inteligente para ello, ni dotar de cualidades espectaculares. Porque hasta que no lo haces, no tienes nada de eso.
No es necesario el dinero para conseguirlo. No es necesario el egoísmo y el mal.
Sólo hace falta la imaginación y tener la mínima capacidad para entender lo que lees y lo que esa persona que ha puesto todo su ser en esa escritura quiere enseñarte.

Y no es nada más simple que la lectura. Que los libros y los cuentos. Aquellos que tienen cualquier tipo de sentimiento y aventura capaz de llevarte lo más lejos posible, haciéndote aprender de la manera más extraña. Empleando sencillos pero grandes instrumentales. Apreciando cada detalle por pequeño e insignificante que sea. Sabiendo que otra persona leerá esa historia, leerá esas líneas y disfrutará de lo único que puede dar un escritor.

Me hace salir de mis problemas. De los errores que he cometido. De las alegrías que ya no puedo tener. Centrándome en la que los libros hacen y tienen por mí.

Gris


Hasta el Sol se cansa de salir, de hacer su trabajo, de tener que dar calor a toda la Tierra a cambio de nada.
Hasta el Sol tiene miedo de que se aprovechen de él. De que nadie le agradezca que cada día, esté ahí contigo y de que te dé la vida.
Hasta el Sol necesita su día de descanso por ello las nubes vienen y le cubren. Le dejan descansar. Le dejan hacerse rogar. Porque nadie echa de menos al Sol hasta que las nubes lo tapan. Hasta que llega ese día gris y frío. Ese día apagado y triste. Y cuando llega, nos damos cuenta de lo que necesitamos al Sol. De su calor. Su ternura. La alegría que nos da. El amor que nos entrega cada mañana al levantarte.
Y cuando vuelve al día siguiente, todos hacen como que él no se fue y nadie le agradece sus días bonitos y perfectos. Y así, el Sol se vuelve a cansar y les ruega a las nubes que vuelvan.

El Sol sólo desea algo de cariño también. Y cualquiera con algo de esfuerzo puede dárselo.

Quien sabe..

-¿Estoy vivo?


Nadie le confirmó si lo estaba o no. Sus días pasaban entre el sueño y una fatiga que no le abandonaba, Cada vez que cerraba los ojos y se entregaba al cansancio, viajaba al mismo lugar. En su sueño, que se repetía noche tras noche, escalaba las paredes de una fosa infinita sembrada de cadáveres. Cuando llegaba a la cima y se volvía a mirar atrás veía que aquella marea de cuerpos espectrales se removía como un remolino de anguilas. Los muertos abrían los ojos y escalaban los muros, siguiendo sus pasos. Lo seguían a través de la montaña y se adentraban en las calles, buscando lo que habían sido sus hogares, llamando a las puertas de quienes habían amado. Algunos iban en busca de sus asesinos y recorrían la ciudad sedientos de venganza, pero la mayoría sólo quería regresar a sus casas, a sus camas, a sostener en sus brazos a los hijos, esposas y amantes que habían dejado atrás. Sin embargo nadie les abría las puertas, nadie les sostenía la mano y nadie quería besar sus labios, y el moribundo, cubierto de sudor, se despertaba en la oscuridad con el estruendo ensordecedor del llanto de los muertos en el alma.

jjjjjjks

Ningún sentimiento es igual hacia ninguna persona.
Cada uno te da lo que otro no consigue. Cada uno, te llena de una manera y esa manera, nadie la puede sustituir. Es por eso que creo, y sólo creo, que ya no puedo sentir igual que sentí por él. Que podrán llegar muchos a mi vida, muchas personas que me quieran y que me odien, y yo podré quererles pero no como a él. No como al que me hizo sufrir tanto que pensar en él ya no es agradable ni odioso, que pensar en él para mi, ya es una pérdida de tiempo, sumado a todo el tiempo que perdí con él. Que nadie me ha hecho reír como él, ni llorar como él. Que nadie ha tenido tanto amor mío y tan desperdiciado. Que a cada paso que a dado desde que le conocí, me ha dañado. Le he querido, amado y ahora odiado. Y toda esa mezcla, ya no la puede tener otro. Toda esa mezcla de sentimientos es suya. Y por desgracia, siempre lo será. No podré darle a otro lo que le quise dar a él. Me entra el miedo de que otra vez pueda ocurrir. De que las heridas que él me hizo vuelvan pero peor. No quiero que vuelvan. No puedo permitir que vuelvan.
Mejor encerrarme en mi misma y que nadie reciba lo poco que puedo dar. Porque sé que al final, todo rebotará y me golpeará otra vez. Haciéndome pasar lo que pasé por él, bueno no, rectifico, haciéndome pasar algo parecido a lo que me hizo él.
Porque todo lo que él me hizo pasar, tanto bueno como malo, nadie podrá hacérmelo pasar.

jueves, 22 de marzo de 2012

I want your money, monkey..

Con suerte aún piensas en tener dinero, en que tu vida se solucionará con ello.
En que estudiar, es sólo para eso, para conseguir un papel de color que te da comida, agua y un cobijo pasajero.
En que si tienes suerte, tendrás el suficiente, para poder salir del país en el que envejeces.
En que por él vives y rezas, para que tu familia no caiga y pierda.
Coge tu dinero, úsalo para lo que quieras.
Mal gastalo, piérdelo. Guárdalo en una cuenta.
No lo quemes, ni lo regales. Directamente mata por él.

Yo mientras, con poco más que esta frase, te digo que vaya vida quieres.

jueves, 8 de marzo de 2012

Jajajajajaja

Si te sientes como en un desierto:
Todo seco. Todo desconocido. Todo bonito pero siniestro.
Si crees que no tienes salida alguna con lo que te pasa. Que si sigues adelante, podrás encontrarte arenas movedizas que te lleven bajo tierra, y por un momento, te parece buena idea.
Que piensas que por mucho que continues, no habrá agua que pueda saciar tu sed.
Que el sol que te quema y te deja sin respiración no se irá nunca y ves tus pisadas tras de ti, desapareciendo, como tus ganas de seguir adelante. Te ves sola, perdida, cansada...

Venga, estás en un desierto, lo estás deseando. Déjate de tonterías y quejas y, ¡Salta desde la duna!


viernes, 2 de marzo de 2012

Up.

Ya no es el hecho de que esté mal. De que lo que hagamos no lo entienda la gente. De que hablen, miren, escuchen y murmuren.  Ya no es el miedo de que puedan pillarnos, las ganas de que pase otra vez, no son porque necesito esa adrenalina. Ya no.
Esa adrenalina puedo encontrarla en cualquier otra parte pero lo que tú me das cuando pasa, todo lo que siento cuando está pasando y todo lo que sucede después de pasar, no lo encuentro en otro. Esa sensación cuando me miras. Cuando me rozas. Cuando tengo tu respiración en mi cuello. Cuando te muerdes el labio mientras me miras de arriba a abajo. Cuando susurras. Cuando, cuando y cuando...
Tantas cosas que me hacen sentir tan única en ese momento. Nadie me ha hecho sentir así. Y no es amor. Yo he vuelto a perder la fé en el amor. En esas promesas estúpidas, que aunque se cumplan no te sirven, o no le sirven a él. Pasar tanto tiempo con una persona, a quien luego tienes que olvidar. Llegar a sentir tanto por alguien, que luego te hace sufrir más de lo que te hace feliz. 
Lo mejor es lo que tú me das. Es placer. Es locura. Es diversión. Pero, de un tipo tan, especial, tan extraño, raro, diferente, peculiar y sencillo, que lo hace absolutamente perfecto ese momento.
Hace absolutamente perfecta cada conversación. Cada fantasía. Cada secreto. Cada noche o cada hora. Cada, cada y cada vez...

miércoles, 29 de febrero de 2012

Una tierra cuadrada..


El silencio es amargo. El vinagre es dulce. Los helados picantes. Las estrellas oscuras. Leer es un desperdicio. Hablar una pérdida de tiempo. Dormir es un sueño. El mañana se sabrá lo que es. El ayer es un misterio. Las miradas vacías. Las tristezas, alegrías. Y las alegrías, desesperaciones. Los corazones son odio. Y el odio, sonrisas. El tiempo es corto. Y lo corto se hace largo. Vivir no merece la pena. Pero lo que no merece la pena, llega. El amor no tiene compromiso. El compromiso nunca se cumple. Las caricias son insensibles. Y los besos insaboros. Los mordiscos son agradables. Y las noches en vela, preciosas. 

Tu presencia, me desespera. Y si no estás, es todo alegría.

Em.. no no no !

Debería ser siempre así. Siempre deberíamos esperar. Esperar a que las cosas lleguen y no convertirlas en un reto. Esperar a que ese chico te hable. Esperar a que los momentos vengan a ti, y no tú a ellos. Esperar sentados en el sofá de tu casa, viendo la televisión o leyendo un libro, a que venga alguien y te saque de allí, pero no por tu propio pie. Se debería esperar a dar el primer paso, que lo dé el otro ¿no? Porque tengo que pasar yo esa vergüenza. Total, sólo sirve para pasarlo mal y seguramente, llevarte un chasco, una mala experiencia más. Se debería esperar como las olas en la orilla. Siempre vienen a ti, no vas tú a ellas, porque te podría venir una ola más grande de lo que esperabas y mojarte los pantalones que acababas de remangarte para eso mismo, no mojartelos. Se debería esperar, no tiene más.



Pero no serás tan tonto como para hacerme caso, ¿no? ;)

domingo, 19 de febrero de 2012

Crazy world..? Or crazy girl?

Heridas que se abren en un sólo instante, y que perduran para toda la vida.

Que te hacen cambiar de parecer, que te hacen caer y levantarte otra vez.

Sabiendo que eso no te puede volver a pasar, sabiendo que has de cambiar tu actitud ante la gente.

Sabiendo que no te puedes fiar de los que quieres, ni de los que te quieren.

Sabiendo que la vida tan injusta y deprimente que existe en todo el mundo, siempre existirá, y que a cada paso, en cada esquina de tu vida, aparecerá para no dejarte marchar.

Sufriendo en silencio dolores que no son merecidos.

Escuchando palabras sin sentido para ti, sin razón y sin significado.

Hablando habladurías que la gente quiere que digas.

Ríendo estupideces por no dar a entender que estás más mal de lo que parece.

Sintiendo la vida pasar, deshaciéndose en millones de pedazos imposibles de recomponer.

Quedándote sin aliento por no serte sincero, y por tenerle miedo al miedo.

Rogándole a no sabes qué, para que te dé una respuesta a tus problemas.

Mirando y buscando soluciones, arreglos, salidas. Teniendo secretos. Callando verdades. Ocultando tu miedo. Queriendo tenerlo. Pasar desapercibida. Querer ser oída.

Respirando hondo. Hasta el fondo. Para ahogarte por fin, y dejar a este mundo sin tu miserable vida.

domingo, 29 de enero de 2012

Yes !! :)

-¿Sugiere usted entonces que está en nuestra naturaleza vivir engañados?

-Está en nuestra naturaleza sobrevivir. La fe es una respuesta instintiva a aspectos de la existencia que no podemos explicar de otro modo, bien sea el vacío moral que percibimos en el universo, la certeza de la muerte, el misterio del origen de las cosas o el sentido de nuestra propia existencia, o la ausencia de él. Son aspectos elementales y de extraordinaria sencillez, pero nuestras propias limitaciones nos impiden responder de un modo inequívoco esas preguntas y por ese motivo generamos, como defensa, una respuesta emocional. Es simple y pura biología.

-Según usted, entonces, todas las creencias o ideales no serían más que una ficción.

-Toda interpretación u observación de la realidad lo es.

Bla bla bla ..

Un intelectual es habitualmente alguien que no se distingue precisamente por su intelecto. Se atribuye a sí mismo ese calificativo para compensar la impotencia natural que intuye en sus capacidades. Es aquello tan viejo y tan cierto del dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Es el pan de cada día. El incompetente siempre se presenta a sí mismo como experto, el cruel como piadoso, el pecador como santurrón, el usurero como benefactor, el mezquino como patriota, el arrogante como humilde, el vulgar como obra de la naturaleza, que lejos de ser la sílfide a la que cantan poetas es una madre cruel y voraz que necesita alimentarse de las criaturas que va pariendo para seguir viva.