lunes, 30 de junio de 2014

Fire.



Muerde mis labios, besa mis ojos. Acaricia mi rostro, aprieta mis manos.        


       Siente cada paso que demos, cada decisión, cada sí o no. 


No dejes de mirarme, ni de observarme, de contemplar cómo actúo, cómo hablo, lloro o río   

No dejaré de mirarte, de comprenderte, de respetarte y amarte. 


Sonrío mucho. Las sonrisas creadas por ti, las mejores. 

Lloro mucho. Las lágrimas secadas por ti, las mejores.     


                           Amo mucho. Amarte a ti, lo mejor. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Cuarto oscuro.

No es un cuarto oscuro, es una habitación. Sí, una habitación. No muy grande la verdad, lo justo para los muebles indispensables. Una cama de 90 de ancho por 180 de largo, un armario donde cabe la ropa justa de verano o invierno, a depender de la estación; una mesa con una silla espantosa (de Ikea) y encima una fina estantería que de todos los apuntes de este año algún día caerá. Las luces, tres. Y ahora una fundida. Una percha, unos cajones (añadidos por mí) y un cesto (también mío). Sí, es una habitación. El resto de cosas que hay en ella ya son decoración mía para hacerla un poco menos, como decir, aislada. 
Al principio de llegar aquí me pareció lo justo y necesario, no necesitaba más; me conformaba con esto. Ahora; ahora cada vez se hace más pequeña. Me agobia, me presiona, me hunde, me ahoga. Tan pequeña, pero poco acogedora. Tan vacía de recuerdos buenos, unos pocos llegan a mi memoria. Tan escasa de alegría o un encanto que pueda animarme a seguir aquí. 

Luego claro, pienso en salir. Salir de esta "habitación" porque hay más sitio fuera. Pero todo ese sitio que hay fuera es mucho peor que este cuarto oscuro vacío. Fuera es más amplio, más frío, e irónicamente hay el mismo silencio que en la habitación. Salgo y lo hago con malestar, con miedo o desprecio hacia lo que me espera fuera. Salgo cansada de tener esta sensación. Salgo para que todo pueda terminar ya. Y pienso, tampoco salgo tanto. Para comer e ir al baño. Y esas dos acciones del día en este sitio me hacen tener una presión en el pecho, una vaga respiración; unos suspiros largos y fuertes; una voz y mirada cansada. 
Pues yo no me lo veo cuando las veo venir. Cuando cocino o paso por su lado. Pero sé que pongo esa cara. Igual que yo veo las suyas. Sí, las suyas. De incomodidad, de cansancio, de lástima. 

Y quizá algunos vean estas cosas exageradas, pero no lo son. Son sensaciones a lo largo de muchos meses de siempre el mismo carácter, las mismas estupideces y acciones mal educadas. De intentar hundir, ahogar; de fingir y esconder y de hablar a las espaldas. De silencios cuando paso y risas cuando callo. De no pensar en lo que la otra persona puede sentir, pensar. 

Solo es darse cuenta. Te devuelven lo que has hecho. ¿Karma lo llaman? Yo lo llamo lección. Una gran lección. Lección al hacerme ver que en un momento dado, me creí más que alguien, me creí superior en a saber qué, y eso a él le hizo sentir lo que siento yo ahora mismo. ¿La diferencia? Que él pensaba que no tenía a nadie y yo a mi suerte, aún tengo cierto apoyo. Pero la situación de dolor, la misma. 

Perdón a ti, a todos.
Perdón por errar y fallar.
Por tener que aprender, sufriendo igual.




martes, 29 de abril de 2014

Merci ♥


Hay mucho que se puede pedir, para luego recibir poco. 
Yo no pedí más que poder continuar, y la respuesta a todo fuiste tú.

Pedir que, en la noche note tu brazo rodeándome, y note tu respiración en mi cuello. 
Que tu mano me acaricie el pelo, y mis sueños sean tus sueños. 
Que veas mis fallos y defectos, que no son pocos. 
Como ponerme nerviosa por tonterías; como ver mi mal genio en seguida. 
Que sepas como odio la gente chula e hipócrita, ignorante y absurda. 
Que veas que mi paciencia no llega a todo ni a todos, aunque mil veces lo intente. 
Que te coja la manta a media noche, y no me despiertes para quitármela. 
Que mis lágrimas que caen rápido, no te asusten, sino te den más cariño que ofrecerme. 

Pedir que, después de cada beso haya un te quiero, un aliento de cariño, de ternura. 
Que después de cada abrazo haya un te extrañaré, un suspiro, un silencio eterno. 
Que cojas mi mano por la calle, me guíes, me lleves, me cuides, me ames. 

Pues sí, quizá pida demasiado para lo poco y mal que he hecho antes. 
Quizá sea una locura pedir tantas tonterías de cariño y aprecio, 
y seguramente yo no pueda encontrar una persona así. 
Pero al fin y al cabo, la vida es injusta, egoísta, absurda; 
la vida no es más que una locura constante,
y por esa locura, te tengo a ti. 
Sí, pedí y pedí, 
y llegaste, 
tú. 


lunes, 7 de abril de 2014

Without words.

Si fuese tan fácil como emborrachar a la muerte, 
dejarla débil y sin poder actuar. 
Poder darnos un margen más de tiempo para pensar las cosas, 
para recapacitar. 
Y cambiar el mundo que nos rodea, las cosas malas que sobran,
las buenas que no llegan. 

Pues durante un silencio corto, 
un gran ruido suena, 
estremece mil corazones, 
pero solo uno llora. 
Llora de dolor quizá, 
y de tristeza por marcharse;
llora por ya descansar,
y por en paz encontrarse. 

El silencio vuelve a escucharse,
y no deja sentir nada más. 
No hay palabras ni sonidos que sirvan,
pues ese dolor, no se puede nombrar. 

jueves, 6 de marzo de 2014

Lier.

Mentiras y más mentiras.
¿Qué tendrán? ¿Qué tendrán para usarlas tanto?
Vida llena de mentiras, de engaños, de enfados.
Pierdes cosas que ganas; olvidas cosas que no deberías;
recuerdas lo que no quieres; dejas lo que querías.
Todo por mentiras y mentiras.
Engaños y engaños.

Autoconvenciendo de que todo es así porque tiene que ser así.
De que no hay gris en el mundo; solo blanco o negro.
Concienciando al resto para seguir,
aunque en verdad te lo haces a ti.

Seguir adelante cuando no quieres,
y si querías es que no sabías lo que tenías.
O si sabías lo que tenías,
por estúpido lo dejas ir.

Da igual, razón arriba razón abajo.
No importa qué argumento, o que excusa.
Al final, siempre serán mentiras y engaños.
Engaños y mentiras.

Consiguiendo que esas sean tus únicas salidas.
Que sean tus únicas amigas.
Tus únicas consejeras y acompañantes.
Ayudantes. Oyentes o amantes.



miércoles, 5 de marzo de 2014

Flor de los vientos.

Mi guía, mi apoyo.
Serás mi rosa de los vientos, acompañándome en la dirección que vaya. 
Acariciándome el pelo, la cara. 
Mirándome fijamente, 
a mis labios, a mis ojos. 
Cogiendo firmemente mi mano, a cada paso;
abrazándome, a cada momento. 

Tu guía, tu apoyo. 
Seré tu rosa de los vientos, te acompañándote en la dirección que vayas.
Acariciándote el pelo, la cara.
Mirándote fijamente,
a tus labios, a tus ojos. 
Cogiendo firmemente tu mano, a cada paso;
abrazándote, a cada momento.


Tú para mí, yo para ti. 


miércoles, 26 de febrero de 2014

Bendita tu alma.


Bendito el lugar y el motivo de estar ahí 
bendita la coincidencia. 
Bendito el reloj que nos puso puntual 
ahí bendita sea tu presencia. 
Bendito Dios por encontrarnos en el camino 
y de quitarme esta soledad de mi destino. 

Bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
desde el alma. 

Benditos ojos que me esquivaban, 
simulaban desdén que me ignoraba 
y de repente sostienes la mirada. 
Bendito Dios por encontrarnos 
en el camino y de quitarme 
esta soledad de mi destino

Bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada, oh. 

Gloria divina de esta suerte, 
del buen tino, 
de encontrarte justo ahí, 
en medio del camino. 
Gloria al cielo de encontrarte ahora, 
llevarte mi soledad
y coincidir en mi destino,
en el mismo destino.

lunes, 24 de febrero de 2014

Ying yang.

Hay un dicho que dice: "Dios los crea, Dios los junta".
Y yo sinceramente, no creo en Dios, no tengo nada en contra, pero mi razón me hace negarlo (no importa, ese es otro tema). El caso, es que cada cual, se junta con quien cree que está bien, con quien cree que le comprende.

Está con aquel que le ayuda, que le escucha y le hace reír; le hace saltar de nube en nube y caer en caída libre sin importar el golpe porque sabe que estará ahí para curarle.
Está con aquel con el que siente que nada le falta, nada más necesita.
O puede que piense que con eso se conforma, que ya encontrará otra persona. O puede que en verdad no le gusta, y sea solo una rutina, una continuación de algo; que sea un paseo sin sentido, sin destino; que sea un error en un papel, que no se puede borrar con típex ni con goma; que sea una escapada a los grandes problemas que tiene; que sea mentira y mentira y aún así todos lo crean.

No importa qué piense alguien, o quien piense esto y no lo otro. No importa si él lo ve blanco y ella negro o si él es blanco y ella de color; no importa nada, absolutamente nada, salvo que no hagan daño a nadie con eso, ni a ellos ni al resto.

Quizá eso sea más difícil, por eso terminan los malos con los malos, y los buenos con los buenos.

Rabbit.

Pues sí, el tiempo es quien decide, quien controla, ahora sí, luego no.
Mañana no valdrá lo que hoy no hayas podido decir.
Mañana no estará esperando nadie por ti.
Hoy no sabrás quien se irá mañana.
Y ayer quizá ya estabas esperando tú.
 
 
 
¿Y si en vez de controlarnos, lo controlamos?
Quizá luego el propio tiempo nos juegue una mala pasada,
o quizá no.
Quizá los segundos vayan hacia atrás,
y las miradas no acaben, solo estén empezando.
Y un niño aún no ha nacido, y sigue dentro de su madre.
Y una lágrima aún no haya caído.
 
Porque quizá solo elige el tiempo, 
o quizá nosotros lo elegimos a él.

Look and don't think.

A veces vemos las cosas demasiado sencillas cuando luego son realmente complicadas.
Y cuando está delante nuestra lo más fácil que nos han ofrecido,
nuestra mente, ella sola, lo convierte en un gran laberinto de preguntas
sin respuesta, de puertas sin salidas.
 
A veces simplemente, hay que sentarse y observar, sin pensar, y todo sale solo.
 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Y seguiré recordando.

Te enamorarás,
por mi voz al pronunciar tu nombre,
por mis ojos al mirarte,
por mis labios esperando los tuyos, 
por mis palabras, que necesitas cuando callas. 

Te enamorarás, 
por las caricias que nadie más sabrá darte, 
por las noches sin fin que oculto,
por los secretos que tendremos y guardaremos,
por los sueños que viviremos juntos.

Te enamorarás, 
por dejarte solo si lo necesitas,
por apartarme por tu bien de tu vida,
por terminar olvidando quienes fuimos,
por no recordar quien realmente te quiso.

Y cuando te enamores entre recuerdos y llantos, 
cuando no quede nada más que el pasado,
querrás volver al principio de todo, 
pero yo no olvido, y seguiré recordando.

Could be..

[...] o puede que sean los aromas que me hacen recordar, cada uno de los pasos que he dado, buenos como malos. 
Puede que sea el aroma a café de buena mañana, lo que me recuerda mi casa y quien vive en ella.
O el aroma de colonias, de perfumes; de aquel que no podré tener nunca más, ni ver, ni oír, pero respirar su aroma de nuevo hace que piense que estoy entre sus brazos y que me está acunando como hacía antaño. Puede que sean colonias que tenía yo y que viví mil momentos con ellas puestas, que otras personas olían y les agradaba y me hacen recordarlas.
Puede que sea el olor a tabaco, aunque sea un olor malo, sigue siendo aquel que me recuerda las mil y una noches pasadas y las mil y una palabras calladas.
Puede que sea el aroma de su trabajo, que me hace echarle de menos y cuando pasa un obrero, lo recuerdo. 
Quizá el olor de comida, de esa esencia que ella ponía a todos sus platos y de como te obligaba a comértelo, y aunque no te gustara, ahora es su olor y su esencia. 

Mil olores, mil aromas, mil recuerdos: una única persona [...]

lunes, 27 de enero de 2014

Simple life.

Mas no habrá chica más guapa, que aquella que vaya arreglada. Que aquella que vaya con sus tacones y faldas, o vestidos y medias. Que aquella que lleve maquillaje, y un peinado perfecto.
Pues no hay chica más guapa ni bella, que aquella que va impecable por la calle y no sonríe a nadie; quien no deja pasar a la gente, o quien no saluda al vecino de hace tantos años. Esa chica que sí, va impoluta a trabajar, a comprar o de paseo, pero no se le ve ningún rasgo de felicidad en su mirada, en sus labios, en su forma de hablar. Y luego cuando llega a casa, está sola con sus plantas a regar, y se hace ella sola la comida, se sienta en el sofá y ve un rato la tele. Cuando se cansa, decide acostarse, e intentar dormirse en una cama tan fría y vacía como es ella misma. Pero al fin y al cabo, es guapa como ella sola.

Y yo, sinceramente, prefiero ir con mi propia ropa, con mis propias pintas, sin arreglar o sin maquillar; sin tacones, faldas o vestidos. Sin mentiras por delante o seriedades.
Prefiero ir fea o desordenada, pero sonriendo a quien pueda; haciendo mil y una tonterías al día, para sentirme feliz al acostarme, hacer reír a quien me sea posible, para saber que he conseguido hacer feliz.

Y quizá llegar a casa y que esté la cama vacía y fría, pero esperar que con el tiempo, alguien sea capaz de compartirla con esa chica desvestida y simplona.


viernes, 10 de enero de 2014

Juntos

A veces piensas que nada cambiará.
Gira y gira este mundo loco.
Usando toda tu fuerza para continuar, despacio, sin prisas.
Superando cada caída, cada herida, cada pena y cada locura.
Teniendo gente que te rodea, y otra que permanece, sin estar.
Incluso gente que no te esperas, que no soñarías jamás. 
Nuevos comienzos, uniendo esa fuerza, esas locuras, esa gente y esos sueños. 

Mañana estaremos tú y yo, sin nadie más.
Observando el mundo que nos rodea;
Riendo del mundo que queda.
Acordándonos de lo que es realmente bueno.
Zampándonos mutuamente. 
Zarpando hacia cualquier dirección. 
Olvidando los problemas exteriores;
Nublando el pasado, 
Incluso el futuro; viviendo el presente.                             Juntos.

No more oportunities.

Son dos palabras que se quedan en la punta de la lengua, como muchas veces pasa, se te quedan esas ganas intensas de decir cualquier cosa, cualquiera; ya sea a una persona o a cientos. Y cuando ya se ha pasado el momento, ese momento preciso y perfecto en el que lo tenías que decir; te das cuenta de que tendrías que haberlo dicho. Contradicciones como siempre, siempre contradicciones, o ridiculeces, o miedos estúpidos o caídas necesarias para no volver a cometerlos.
Son dos palabras que no pudiste decir, y ahora ya no sabes cómo será el otro futuro paralelo a ese momento. Ya sabías el actual, pero no el paralelo.
Y es que, no consiste en decirlo y gritarlo a los cuatro vientos. Bueno sí podemos gritarlo (podemos gritar lo que quieras), pintarlo en un muro o poner un cartelito a cada esquina, pero es innecesario. Pues como digo, no consiste en decirlo, no necesito que me lo digas, bueno sí, pero no constantemente, no cada día, o cada minuto, no en cada ocasión: si no en las mejores ocasiones. 
Sí. En esas ocasiones en las que los ojos no se despistan y solo hay silencio. En esas ocasiones donde el resto del mundo no existe, no importa, no preocupa, no daña, no molesta ni agobia. En esas ocasiones en las que es mejor guardar lo poco bueno que tienes en esta vida, a dejarla huir, y decir esas dos palabras. Pero al final, se quedan esas dos palabras en la punta de la lengua, y pierdes toda ocasión, pierdes esa parte buena de tu vida, dejándola huir, marchar, alejarse.

Y ella triste y cansada, espera a la próxima ocasión de que sus dos palabras, sean correspondidas.