Y ella le dijo:
Espérame. El tiempo pasará lento.
No me tendrás, y sé que me olvidarás.
Pero reapareceré, volveré.
Volveré a empezar, a conocerte, a conquistarte y todo volverá a ser igual.
O incluso mejor.
Tú solo espérame.
Tú solo confía en mí.
Él la miró. Le cogió de la mano y asintió.
Ella estando de acuerdo, se levantó del banco y comenzó a caminar.
Sin mirar atrás.
Dejando sus huellas en él.
Que pronto se borrarían, pero que ella recuperaría.