miércoles, 26 de febrero de 2014

Bendita tu alma.


Bendito el lugar y el motivo de estar ahí 
bendita la coincidencia. 
Bendito el reloj que nos puso puntual 
ahí bendita sea tu presencia. 
Bendito Dios por encontrarnos en el camino 
y de quitarme esta soledad de mi destino. 

Bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
desde el alma. 

Benditos ojos que me esquivaban, 
simulaban desdén que me ignoraba 
y de repente sostienes la mirada. 
Bendito Dios por encontrarnos 
en el camino y de quitarme 
esta soledad de mi destino

Bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada 
bendita la luz, 
bendita la luz de tu mirada, oh. 

Gloria divina de esta suerte, 
del buen tino, 
de encontrarte justo ahí, 
en medio del camino. 
Gloria al cielo de encontrarte ahora, 
llevarte mi soledad
y coincidir en mi destino,
en el mismo destino.

lunes, 24 de febrero de 2014

Ying yang.

Hay un dicho que dice: "Dios los crea, Dios los junta".
Y yo sinceramente, no creo en Dios, no tengo nada en contra, pero mi razón me hace negarlo (no importa, ese es otro tema). El caso, es que cada cual, se junta con quien cree que está bien, con quien cree que le comprende.

Está con aquel que le ayuda, que le escucha y le hace reír; le hace saltar de nube en nube y caer en caída libre sin importar el golpe porque sabe que estará ahí para curarle.
Está con aquel con el que siente que nada le falta, nada más necesita.
O puede que piense que con eso se conforma, que ya encontrará otra persona. O puede que en verdad no le gusta, y sea solo una rutina, una continuación de algo; que sea un paseo sin sentido, sin destino; que sea un error en un papel, que no se puede borrar con típex ni con goma; que sea una escapada a los grandes problemas que tiene; que sea mentira y mentira y aún así todos lo crean.

No importa qué piense alguien, o quien piense esto y no lo otro. No importa si él lo ve blanco y ella negro o si él es blanco y ella de color; no importa nada, absolutamente nada, salvo que no hagan daño a nadie con eso, ni a ellos ni al resto.

Quizá eso sea más difícil, por eso terminan los malos con los malos, y los buenos con los buenos.

Rabbit.

Pues sí, el tiempo es quien decide, quien controla, ahora sí, luego no.
Mañana no valdrá lo que hoy no hayas podido decir.
Mañana no estará esperando nadie por ti.
Hoy no sabrás quien se irá mañana.
Y ayer quizá ya estabas esperando tú.
 
 
 
¿Y si en vez de controlarnos, lo controlamos?
Quizá luego el propio tiempo nos juegue una mala pasada,
o quizá no.
Quizá los segundos vayan hacia atrás,
y las miradas no acaben, solo estén empezando.
Y un niño aún no ha nacido, y sigue dentro de su madre.
Y una lágrima aún no haya caído.
 
Porque quizá solo elige el tiempo, 
o quizá nosotros lo elegimos a él.

Look and don't think.

A veces vemos las cosas demasiado sencillas cuando luego son realmente complicadas.
Y cuando está delante nuestra lo más fácil que nos han ofrecido,
nuestra mente, ella sola, lo convierte en un gran laberinto de preguntas
sin respuesta, de puertas sin salidas.
 
A veces simplemente, hay que sentarse y observar, sin pensar, y todo sale solo.
 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Y seguiré recordando.

Te enamorarás,
por mi voz al pronunciar tu nombre,
por mis ojos al mirarte,
por mis labios esperando los tuyos, 
por mis palabras, que necesitas cuando callas. 

Te enamorarás, 
por las caricias que nadie más sabrá darte, 
por las noches sin fin que oculto,
por los secretos que tendremos y guardaremos,
por los sueños que viviremos juntos.

Te enamorarás, 
por dejarte solo si lo necesitas,
por apartarme por tu bien de tu vida,
por terminar olvidando quienes fuimos,
por no recordar quien realmente te quiso.

Y cuando te enamores entre recuerdos y llantos, 
cuando no quede nada más que el pasado,
querrás volver al principio de todo, 
pero yo no olvido, y seguiré recordando.

Could be..

[...] o puede que sean los aromas que me hacen recordar, cada uno de los pasos que he dado, buenos como malos. 
Puede que sea el aroma a café de buena mañana, lo que me recuerda mi casa y quien vive en ella.
O el aroma de colonias, de perfumes; de aquel que no podré tener nunca más, ni ver, ni oír, pero respirar su aroma de nuevo hace que piense que estoy entre sus brazos y que me está acunando como hacía antaño. Puede que sean colonias que tenía yo y que viví mil momentos con ellas puestas, que otras personas olían y les agradaba y me hacen recordarlas.
Puede que sea el olor a tabaco, aunque sea un olor malo, sigue siendo aquel que me recuerda las mil y una noches pasadas y las mil y una palabras calladas.
Puede que sea el aroma de su trabajo, que me hace echarle de menos y cuando pasa un obrero, lo recuerdo. 
Quizá el olor de comida, de esa esencia que ella ponía a todos sus platos y de como te obligaba a comértelo, y aunque no te gustara, ahora es su olor y su esencia. 

Mil olores, mil aromas, mil recuerdos: una única persona [...]