No sé a quién le escribo esto, pues tú no estás para leerlo. Pero necesito desahogarme, decir lo que siento, decir que te echo de menos, y que lo siento.
Lo sé, te fuiste cuando era muy pequeña, y no tenía culpa, pero me sentí, me siento y sé que me sentiré así. Pasaba junto a ti día y noche, en el jardín, en los sueños, en verano y en invierno.
Junto a ti.. Y ahora, simplemente tengo tus fotos y tu recuerdo.
Te habría demostrado que eres mi ejemplo a seguir. Que eres mi ayuda. Pero te fuiste. Te dejé solo. Tú enfermo, y yo, jugando. Tú sufriendo y yo, riendo, sin ti. Sí, estarás pensando que soy tonta al pensar y sentir eso, pero eres mi abuelo, mi Tito y no me lo perdonaré.
No quise creerlo, cuando mamá me lo dijo. no podía ser posible, no iba a verte ni a oír tu voz. No podría contar contigo cuando lo necesitara, pues solo tú me entendías. No podría decir “ hoy viene el Tito” porque no podías aparecer. Y te eché tanto de menos, tanto, que mis piernas temblaban al levantarme por la mañana y recordar que no estabas. Llegaba al colegio y mis lágrimas no paraban de caer. Mi tristeza aumentaba porque tú, no estarías a la salida, porque no me recogerías. Y te seguía echando de menos.
Me quitaron nuestra casa. “El Chalet” , nuestro hogar Tito. La Amy no podía sola. Yo la entendí. Eran muchos recuerdos, tuyos, vuestros. Pero yo, no quise dejarlo Tito. Era nuestro hogar. Nuestro salón, habitación, la piscina, las margaritas. Nuestra planta de margaritas, que siempre me ponía dos. ¿Te acuerdas? Pero también tuve que asumirlo.
Y fui creciendo, y me fui haciendo a la idea. Fui aprendiendo, que la vida, igual que viene, se va. Y los seres queridos con ella. Pero sigo pensando en ti, Tito. Cada día.
Por el día sé que estás a mi lado. En todas partes. Donde sea. Ahí estás tú. Aunque no te vea, te siento. Aunque no te vea, pienso en lo que tú harías. Aunque no te vea, estás a mi lado.
Y por la noche, eres mi estrella, abuelo. Mi estrella que me alumbra. En el cinturón de Orión, cada noche. Miro la del centro. La más especial, la más brillante y perfecta, como tú.
Siempre serás mi guía en mi camino. Y quiero que sea como el tuyo. Tener una vida, en la que cuide a mi familia y dé todo por ella. Como tú.
Te leo esto, en voz alta, aquí en casa. En nuestra casa. Porque tus cenizas están en el viento de cada día, cuidando de mí, de tus hijos, de tu mujer y del resto de tus nietos. Pero nuestros recuerdos y momentos, están aquí Tito, en nuestro Chalet.
Te doy la gracias con esta carta , por todo lo que has hecho. Por mí y por tu familia, también mía. Gracias por enseñarme a ser una buena persona, en siete pequeños pero intensos años. Gracias por haberme educado, haberme enseñado a actuar por mi misma. A ser feliz con poco y a aprovecharlo.
Gracias por haber existido y haber puesto tanto empeño en mí. Espero no haberte defraudado Tito, y espero no hacerlo.
Estoy guardando todos mis recuerdos desde que te fuiste. Cuando nos reunamos, cuando llegue mi hora, sea donde sea, te los contaré. Para poder revivirlos y contarte mis sentimientos, y que , aunque ya sean vividos, tengo tu opinión Tito, tengo tu sentimiento en mi vida.
Te echo de menos Tito. Te quiere, tu nieta.
Reyes.

la piel de gallina tenia ..
ResponderEliminarprecioso, muy pero q muy bonito compi, mucho!
te quiero (L)