domingo, 25 de septiembre de 2011

Callada y sumisa

Y siempre tengo el Sol. Esa luz cálida que me acompaña cada día, que me despierta y que me dice cuando dormir. Que me muestra el camino por largo que sea. Que me consuela. Que me acaricia con sus rallos y me ayuda a respirar.
El que, cuando no tengo a nadie, me hace feliz.

Así que iros, dejarme sola. Que yo seguiré al Sol. Seguiré a mi Sol. Hasta que él también huya de mí.

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