Es algo único, precioso y que nadie aprecia. Vive sola, nada sola, es ella sola. Sin nadie más. Con su movimiento perfecto, con su color, su tranquilidad. Con su belleza. Y es peligrosa, muy peligrosa, extremadamente peligrosa. Pero eso, no nos impide aceptarla, no nos impide reconocer su forma de ser, sus características. Me seduce, me llama. ¿Qué hago? ¿La toco? Quiero hacerlo. Es tan infinitamente perfecta. Es tan irresistible. Es así. Así me gusta. Nada puedo hacer. Nada quiero hacer.
Iré a buscarla. ¡ Claro que sí !

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