Si te sientes como en un desierto:
Todo seco. Todo desconocido. Todo bonito pero siniestro.
Si crees que no tienes salida alguna con lo que te pasa. Que si sigues adelante, podrás encontrarte arenas movedizas que te lleven bajo tierra, y por un momento, te parece buena idea.
Que piensas que por mucho que continues, no habrá agua que pueda saciar tu sed.
Que el sol que te quema y te deja sin respiración no se irá nunca y ves tus pisadas tras de ti, desapareciendo, como tus ganas de seguir adelante. Te ves sola, perdida, cansada...
Venga, estás en un desierto, lo estás deseando. Déjate de tonterías y quejas y, ¡Salta desde la duna!

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