martes, 7 de agosto de 2012

Siempre.

Tengo esos temores que recorren mi cuerpo y me hacen dudar de los pasos que voy a dar durante el día, por los cuales no sabré si las cosas están bien o no, por los cuales sufriré más. Pero he conseguido una táctica, sí, una táctica. En la que todo eso se esconde en alguna parte, en no sé donde, gracias a una capa. Una capa. No de invisibilidad como la de Harry Potter (aunque tampoco estaría mal). La mía, es una capa que me pongo cuando tengo problemas y que crea un doble espacio, donde escondo todo lo que no necesito pensar, todo lo que me hace daño, todo lo que es "malo" para mí en estos momentos, y deja otro espacio para guardar lo bueno. Con ella siento que estoy a salvo de cualquier situación embarazosa, de secretos, de mentiras, de corazones rotos y de lágrimas; siento que me protege y yo quiero creer que es así, porque ya es lo único que me ayuda a seguir.

Y esa capa eres tú. Eres tú cuando me abrazas, cuando me besas, cuando me miras o me sonríes, cuando me escuchas y me aconsejas, cuando te preocupas y me ordenas las ideas. Y aunque no te tenga cerca, lo seguirás siendo porque sé que de lejos me proteges y me sigues ayudando. Y aunque no te tenga cerca, seguiré pensando en ti como mi protector. Y aunque no te tenga cerca, recordaré que no me diste nunca nada malo, que siempre estuve a salvo contigo y que eso, forma esa capa, y esa capa, formará parte de mi siempre.

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