domingo, 3 de marzo de 2013

Only ask. Only live.


Muchas veces nos da miedo preguntar por miedo a la respuesta. Por temer que no nos guste, que no sea la esperada, por entristecernos más. Pero las hacemos, o yo por lo menos las hago. La ignorancia me da más impotencia a todo. No conocer las cosas me pone aún más nerviosa. No conocerte a ti, me enfurece más. 

¿Y qué me pasa? Que al final vivo para intentar conocerte, intentar comprenderte. Para saber qué piensas, qué sientes. Eres la persona más difícil de comprender que he conocido. Y eso me atrae más hacia ti. Y me da igual el tiempo que he tardado en darte confianza, en demostrarte lo que me importas. Al final lo haces. Consigues hacerme feliz diciéndome lo justo pero lo que necesito oír. Me dices cosas que me hacen daño, mucho. Cosas que me hacen sentir una presión en el pecho incontrolable y unas ganas de llorar imparables. Pero también, son cosas que me hacen feliz. ¡Es completamente bipolar! Esas cosas me hacen sentir bien, porque sé que todo lo que he hecho ha valido de algo, porque sé que al final, soy más importante de lo que parece. Porque al final, y siempre al final, eso será lo que recordaré; lo que he conseguido en ti. Que sé que no es poco. Que me has demostrado que no es poco. Y no sabes lo que te lo agradezco. No lo sabes. Pocas veces he llorado de felicidad, y gracias a ti ha sido una de ellas. 

Y lo mejor de todo es que estos sentimientos, estas sensaciones, se quedarán siempre conmigo. Que es imposible perderlas, u olvidarlas. Y además, que he aprendido que la persistencia al final te da lo que quieres. No importan los días, las semanas o los meses que cueste, al final siempre te llega. Y cuando lo hace, siempre valdrá más eso que aquello que consigues en seguida. Por ello, cada pequeño paso que doy contigo, vale más que cualquier otro momento, o que cualquier otro logro.  



No hay comentarios:

Publicar un comentario