lunes, 22 de abril de 2013

Black&White

"El niño pequeño acompañaba a su hermana mayor a todas partes. A pesar de tener más años que él, ella era su hermana, su amiga. Era aquella que le ayudaba siempre. Que le hacía reír cuando lloraba, que jugaba con él cuando nadie otro lo hacía. Ella era divertida, agradable, guapa, era su hermana. Él pensaba en ella como su reina, como su gran amiga, como su compañera y su familia.

Ella ya era lo bastante mayor como para saber la situación. Sabía de sobra que él no era de su familia, que estaba en su casa por unos papeles de por medio.Que eran muy diferentes. El procedía de otra cultura, otro país; incluso hay gente que dice que de otra raza. Él era de piel oscura, con su pelo negro y rizado, con sus labio más gordos, con sus ojos más oscuros. Ella era de piel clara, con sus ojos azules y su pelo rubio. Completamente distintos, pensaba ella. Le quiero tanto porque ya le conozco desde que nació, porque a pesar de todo es mi hermano, pero siempre habrá un a pesar de todo.

Un día, como otro cualquiera, jugaban en el salón. Jugaban con sus muñequitos de siempre. Él era un héroe que tenía que salvar a la chica de las manos del malo que la retenía. 

-¡Suéltala malo! ¡Suéltala, déjala libre!

Mientras lo decía, chocaba su héroe con el malo del juego. Ella, desde fuera le observaba, le cogió la mano, la puso sobre la suya, y le preguntó:

-Shamir, ¿qué diferencia hay entre tu mano y la mía?

A lo que él no pensó la respuesta, no le hizo falta. No le miró. Siguió con su héroe y su malo y le dijo: 

                                                 "Que la tuya es más grande que la mía."

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