La mente humana es distante, oscura, egoísta.
El corazón es puro, sincero, claro.
La continua lucha entre cuerpo y alma, entre razón y sentimiento, entre deber o tener, entre querer y poder.
La eterna lucha entre dejar ir, o no dejar escapar; entre querer u odiar.
Los combates entre perder y dejarse ganar, entre ganar y que te dejen.
Pero todo sigue juntándose en lo mismo, en saber cómo ser. Qué seguir.
Todo se basa en elegir mente o corazón, en elegir deber o tener, en elegir querer y poder.
Y cuando lo haces, siempre está la parte mala, la negativa.
Siempre queda una pequeña parte en ti que te dice: "deberías haberlo hecho al revés".
Y ahí es cuando ya es demasiado tarde.
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