miércoles, 25 de septiembre de 2013

His girl.

Y ahí estaba él.
Observando a esa preciosa mujer.
De tez clara, de ojos azules. De sonrisa brillante y cuerpo perfecto.
A esa mujer que olía a flores, que le hacia sentir bien. 
Observaba a esa mujer pero no pensaba en ella, la observaba pero no la veía. 

A su mente llegaba esa chica alegre que conoció. 
Que quizá no sería tan preciosa como esa mujer para el resto de hombres, pero para él sí. 
Que su piel no es clara, si no mucho más pálida que la de esa mujer, pero a él le gustaba esa palidez, ese contraste con sus ojos marrones, con su pelo castaño cayendo por su espalda. 
Que seguramente su sonrisa sería distinta, sería más oscura; pero para él, cuando sonreía sentía que todo iría bien.
Y qué decir de su cuerpo. De sus curvas, de su figura, de ella en sí. 

Y en ese momento, mientras esa mujer yacía bajo él, se dio cuenta de la realidad, se dio cuenta de lo que sentía realmente.

Y no volvió a ver a esa preciosa mujer, si no que se fue a recuperar a su alegre chica.


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