domingo, 29 de enero de 2012

Bla bla bla ..

Un intelectual es habitualmente alguien que no se distingue precisamente por su intelecto. Se atribuye a sí mismo ese calificativo para compensar la impotencia natural que intuye en sus capacidades. Es aquello tan viejo y tan cierto del dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Es el pan de cada día. El incompetente siempre se presenta a sí mismo como experto, el cruel como piadoso, el pecador como santurrón, el usurero como benefactor, el mezquino como patriota, el arrogante como humilde, el vulgar como obra de la naturaleza, que lejos de ser la sílfide a la que cantan poetas es una madre cruel y voraz que necesita alimentarse de las criaturas que va pariendo para seguir viva.

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