Heridas que se abren en un sólo instante, y que perduran para toda la vida.
Que te hacen cambiar de parecer, que te hacen caer y levantarte otra vez.
Sabiendo que eso no te puede volver a pasar, sabiendo que has de cambiar tu actitud ante la gente.
Sabiendo que no te puedes fiar de los que quieres, ni de los que te quieren.
Sabiendo que la vida tan injusta y deprimente que existe en todo el mundo, siempre existirá, y que a cada paso, en cada esquina de tu vida, aparecerá para no dejarte marchar.
Sufriendo en silencio dolores que no son merecidos.
Escuchando palabras sin sentido para ti, sin razón y sin significado.
Hablando habladurías que la gente quiere que digas.
Ríendo estupideces por no dar a entender que estás más mal de lo que parece.
Sintiendo la vida pasar, deshaciéndose en millones de pedazos imposibles de recomponer.
Quedándote sin aliento por no serte sincero, y por tenerle miedo al miedo.
Rogándole a no sabes qué, para que te dé una respuesta a tus problemas.
Mirando y buscando soluciones, arreglos, salidas. Teniendo secretos. Callando verdades. Ocultando tu miedo. Queriendo tenerlo. Pasar desapercibida. Querer ser oída.
Respirando hondo. Hasta el fondo. Para ahogarte por fin, y dejar a este mundo sin tu miserable vida.

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