domingo, 27 de octubre de 2013

Rain, rain.

Llueve, llueve. 

Y posiblemente algunos se alegren de ello, de su felicidad, no les importa mojarse, empaparse. 
Les gustará sentir ese frescor, ese olor tras ella, y esa sensación de puro.

Mientras otros, lo toman como una caída más en su vida. 
Y en vez de mirar cómo caen las gotas, miran el suelo ya mojado. 

Porque podemos elegir si dejarnos ahogar,
o subir nosotros a la superficie. 


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