Porque me haces sentir única, especial, distinta, valerosa,
poderosa, buena y sencilla, pero pícara y loca a la vez; diferente,
muy diferente a cómo me sentí antes, y no quiero perder esta forma
de estar.
Porque quiero que algún día, me tumbes en tu cama de rosas;
pues la mía ahora que te has ido, vuelve a tener clavos.
Porque quiero que algún día, me tumbes en tu cama de rosas,
me abraces y me digas al óido: “que linda sos”.
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