Esa rabia, esa mezcla de sentimientos.
De odio, cariño, miedo...
Quiero tener los justos dentro de mí, y aunque lo consigo, una mañana me levanto y se cambian. Te miro y han cambiado. Mi corazón ya no siente igual que los pensamientos de mi cabeza.
Pero entonces, mi cabeza reacciona, sabe que no son buenos esos sentimientos, que están mal, y que acabarán peor.
Borrón y vuelta a los sentimientos en los que solo me gustas. En los que solo es placer. En los que no existe amor, ni celos, ni odio.
En los que solo existen dos personas, que de vez en cuando, se convierten en una.
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