Un día, pienso que es tener a una persona tan cerca de ti
y a la que quieres tanto, que no necesitas nada más. Y te esfuerzas por
buscarla, cuidarla y quererla, pero esa felicidad algún día, cambia. No es
igual. Es más pequeña, más distante, más olvidadiza, y termina por desaparecer.
Y ya no es tu felicidad; sí, lo fue, pero no ya será tu felicidad lo que te queda de camino por
recorrer. Y ya no es una de esas cosas imprescindibles en tu vida de la que
piensas: “¡Qué felicidad me da!” Ya no es nada.
Otro día te levantas y dices: “No le necesito. Tengo
amigos, familia y toda una vida por delante” Y te centras en ellos. Son
relaciones difíciles, débiles, frágiles, por el paso del tiempo sin cuidarlas.
Por haberlas dejado de lado sin preocuparte de las consecuencias. Por haberlas
despreciado y simplemente, dejado de dar el cariño que se merecían. Y te das
cuenta, que sin ellas no serías nada. Y esas relaciones, son lo más importante
para ti, nada más.
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