martes, 11 de junio de 2013

Right.

A mi alrededor todos reían, bailaban al ritmo de la música, hablaban, chillaban, olvidaban sus penas, sus problemas. Yo me uní a ellos. Queriendo olvidar. Queriendo perdonar. Queriendo ser feliz, libre, relajada. Sin saber por qué, me giré, y lo vi. Lo vi todo. Le vi a él. En el momento en el que su cara perdía todo su color, su expresión. En el que le ahogaba el dolor. Momento en el que apoyaba su mano en su pecho, en el que el dolor me lo transmitía a mi. 
La música continuaba, la gente seguía siendo feliz, mientras yo le veía caer sufriendo, sin poder hacer nada. Mientras mi cuerpo intentaba reaccionar ante aquello. Mientras mis piernas intentaban andar, el resto seguían bailando. Mientras él sufría, el resto era feliz. 
Conseguí avanzar sin saber cómo, sin dejar de mirarle. Mi respiración entrecortada, mi pulsación más acelerada, mis ojos comenzando a llorar, sin poderlo evitar. Nadie más existía, nada más. Sólo él. Cayendo. Todo oscuridad y una pequeña luz que se apagaba le iluminaba, mientras el caía, mientras el dolor le cubría. 
Cayó al suelo, mientras yo me abría paso entre la gente. Cuando llegué pude verlo todo mejor, pude verle a él, tumbado. 

Su respiración era débil, sus manos temblaban, su mirada dolorida, no dejó de mirarme. Le miré, sin poder parar de llorar, le acaricié, le hablé, le susurré. Le dije que todo saldría bien, que yo estaba ahí. Le dije que aguantara, por él, por mi. Le apreté fuerte, para que aguantara, para que no se fuera. 

Estábamos él y yo, nadie más. Ya no oía música, ya no veía gente, solo a él, junto a mi. A mi, junto a él, sin poder dejar de llorar. 

Y de golpe desaparece. Vuelvo a la realidad. No está él, ni yo con él. Estoy yo, sola. Alterada, abrumada, con miedo, preocupada. Con un mal sentir, con dolor. Todo lo negro se ha vuelto blanco, por suerte. Todo era mentira, por suerte. Todo falso, gracias. 
Y ahí me doy cuenta donde la realidad me engaña, mi propia realidad y mi fantasía. Mis sentidos, mi mente, mi corazón. Todos ellos me hacen sufrir, llorar, mentir, callar. 

Suerte que hay veces que no son verdad, suerte que hay veces, que solo son sueños.

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