domingo, 1 de julio de 2012

Close your eyes.

Algo tan simple como cerrar los ojos y prestar atención a cada sonido de tu alrededor.
Cerrar los ojos y oír a los pájaros cantar mientras vuelan; oír una sirena de una ambulancia a lo lejos; oír la respiración de otra persona cerca de ti. Tan simple como mantener los ojos cerrados porque a veces, no vale con ver y creer lo que estás viendo. No vale observar todo lo que te rodea porque la vista nos engaña continuamente. A veces, solo basta con bajar los párpados y agudizar el oído para escuchar todo aquello que antes desconocías. Para que al ver una flor, no solo la veas a ella, si no que al cerrar los ojos, oigas las abejas que vuelan a su alrededor; para que, al ir a la playa, no veas solo el mar chocando contra las rocas, si no que oigas el viento que viene y va, que oigas ese choque y cada gota cayendo de nuevo; para que, al ver a esa persona, no solo le veas, si no que, cierres los ojos y oigas su voz, sus suspiros en tu cuello, su respiración, sus pasos, su risa, que oigas cómo se acerca a ti y tenerle en ti por completo.

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