Pues sí, el tiempo es quien decide, quien controla, ahora sí, luego no.
Mañana no valdrá lo que hoy no hayas podido decir.
Mañana no estará esperando nadie por ti.
Hoy no sabrás quien se irá mañana.
Y ayer quizá ya estabas esperando tú.
¿Y si en vez de controlarnos, lo controlamos?
Quizá luego el propio tiempo nos juegue una mala pasada,
o quizá no.
Quizá los segundos vayan hacia atrás,
y las miradas no acaben, solo estén empezando.
Y un niño aún no ha nacido, y sigue dentro de su madre.
Y una lágrima aún no haya caído.
Porque quizá solo elige el tiempo,
o quizá nosotros lo elegimos a él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario