A veces vemos las cosas demasiado sencillas cuando luego son realmente complicadas.
Y cuando está delante nuestra lo más fácil que nos han ofrecido,
nuestra mente, ella sola, lo convierte en un gran laberinto de preguntas
sin respuesta, de puertas sin salidas.
A veces simplemente, hay que sentarse y observar, sin pensar, y todo sale solo.
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